Lejos de ser solo una molestia, los mocos cumplen una función clave en la defensa del organismo frente a los virus del resfriado.
Con la llegada del invierno, los pañuelos desechables se convierten en un elemento habitual del día a día. La causa principal es el aumento de la mucosidad, una respuesta natural del cuerpo ante los virus respiratorios.
Según explica David Martín, médico de familia y miembro de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria, cuando un virus invade el sistema respiratorio, el organismo reacciona inflamando las glándulas mucosas, lo que incrementa la producción de moco.
Aunque pueda resultar incómodo, este proceso tiene una función protectora. El moco actúa como una barrera física y química que dificulta que el virus penetre en las células y continúe replicándose, ayudando así a frenar la infección.
Además, estas secreciones contienen sustancias antimicrobianas que colaboran activamente en la eliminación del patógeno, por lo que la presencia de mucosidad forma parte de una reacción fisiológica normal.
Esto no significa que sonarse la nariz sea perjudicial. Los especialistas coinciden en que hacerlo es totalmente normal y necesario. Sin embargo, advierten que eliminar la mucosidad de forma excesiva o mediante métodos agresivos puede resultar contraproducente, ya que se reduce esa barrera natural de defensa.
En las primeras fases del resfriado, el moco suele ser más líquido y transparente, debido a la estimulación inicial de las glándulas mucosas. Con el paso de los días, la secreción puede volverse más espesa y adquirir un tono amarillento o verdoso.
Este cambio de color no suele indicar una complicación, sino la presencia de células defensivas, como los neutrófilos, que el cuerpo utiliza para combatir la infección.
No obstante, en personas con enfermedades respiratorias crónicas, los médicos pueden evaluar el cambio en la mucosidad junto a otros síntomas para ajustar el tratamiento, siempre de manera individualizada.
En personas sanas, el exceso de moco puede ser motivo de consulta médica si se acompaña de señales de alarma, como dificultad respiratoria persistente, dolor de cabeza intenso que sugiera sinusitis, fiebre elevada en fases avanzadas del cuadro o sensación de asfixia.
Desde el Consejo General de Colegios Farmacéuticos de España recomiendan varias medidas sencillas para aliviar la congestión y facilitar la expulsión de la mucosidad.
Entre ellas se incluyen beber abundante agua, realizar lavados nasales con suero fisiológico o agua de mar, y recurrir a baños de vapor para fluidificar las secreciones.
También aconsejan dormir con la cabeza ligeramente elevada y evitar medicamentos que supriman la tos, ya que esta es uno de los mecanismos naturales del cuerpo para eliminar el exceso de moco durante el resfriado.
