El colágeno es una de las proteínas más importantes del cuerpo humano: proporciona elasticidad, firmeza y estructura a la piel, músculos, huesos y tejidos conectivos. Sin embargo, con el paso del tiempo —y especialmente durante la perimenopausia y la menopausia— su producción natural comienza a disminuir de forma progresiva.
Así lo explica Eduardo Senante, farmacéutico y experto en dermocosmética, quien señala que la pérdida de colágeno es un proceso natural asociado al envejecimiento, pero que puede detectarse a tiempo si se conocen los signos.
¿Cómo saber si estás perdiendo colágeno?
De acuerdo con la Clínica Cleveland, existen varios síntomas claros que pueden indicar que los niveles de colágeno en el cuerpo están descendiendo:
- Aparición de arrugas y pérdida de elasticidad en la piel.
- Hundimiento en los ojos y el rostro, dando un aspecto más envejecido.
- Músculos débiles o doloridos, e incluso pérdida de masa muscular.
- Tendones y ligamentos más rígidos y menos flexibles.
- Dolor articular y signos de osteoartritis debido al desgaste del cartílago.
- Reducción de la movilidad por daño en las articulaciones.
- Problemas digestivos, ya que el colágeno también interviene en la salud gastrointestinal.
¿Funcionan realmente los suplementos de colágeno?
El uso de suplementos con colágeno se ha popularizado en los últimos años, pero su eficacia sigue siendo motivo de debate. Senante explica que las investigaciones recientes demuestran cierto beneficio, aunque con resultados limitados.
“El colágeno que ingerimos —ya sea a través de alimentos o suplementos— contiene aminoácidos como prolina, glicina e hidroxiprolina, y esta última actúa como una señal para que el cuerpo produzca más colágeno de manera natural”, detalla el farmacéutico.
Fuentes naturales y alimentos que estimulan su producción
Los expertos coinciden en que el cuerpo no absorbe el colágeno de forma completa, por lo que una alimentación equilibrada es clave para estimular su producción interna.
Entre las fuentes naturales de colágeno, destacan los caldos de huesos, los caldos de pescado con espinas, las gelatinas y los huevos. Además, es fundamental mantener adecuados niveles de vitamina C, zinc y cobre, esenciales para la síntesis de esta proteína.
Los alimentos ricos en vitamina C incluyen cítricos, fresas, tomates, brócoli, pimientos, patatas y verduras de hoja verde. Para aumentar el zinc, se recomienda consumir carne roja, ostras o mariscos; y para el cobre, alimentos como el hígado y la langosta.
Tipos de suplementos disponibles
Senante detalla que existen diferentes tipos de suplementos de colágeno, cada uno con propiedades específicas:
- Colágeno marino: rico en colágeno tipo I, ideal para piel, cabello y uñas.
- Colágeno bovino: contiene tipos I y II, más adecuado para huesos y articulaciones.
- Colágeno hidrolizado: está dividido en partículas más pequeñas que mejoran su absorción.
Aunque se promocionan versiones “veganas”, el experto aclara que no existe colágeno de origen vegetal, ya que esta proteína solo puede obtenerse de animales.
Finalmente, recomienda optar por fórmulas combinadas que incluyan vitamina C, antioxidantes y antiinflamatorios naturales como la cúrcuma, condroitina o glucosamina, ya que potencian su acción y ayudan a mantener la salud articular y cutánea.
En conclusión, mantener niveles adecuados de colágeno depende tanto de la alimentación como de los hábitos de vida saludables, y en algunos casos, del uso responsable de suplementos bajo orientación profesional.
