Especialistas explican cómo actuar con calma ante esta situación y cuándo es imprescindible acudir a urgencias médicas.
El uso de juguetes sexuales está cada vez más normalizado como parte del bienestar y el placer personal. Sin embargo, cuando no se utilizan de forma adecuada, pueden provocar situaciones incómodas e incluso peligrosas para la salud, como que el objeto quede atrapado dentro de la vagina o del ano.
Ante este escenario, lo más importante es mantener la calma. Así lo explica la sexóloga Sonia García, quien aclara que, en el caso de la vagina, no existe un riesgo de que el juguete “se pierda” dentro del cuerpo. La vagina tiene un límite natural, el cuello del útero, por lo que el objeto no puede avanzar más allá.
Si el juguete se ha quedado dentro de la vagina y aún se puede tocar, la especialista recomienda relajar los músculos del suelo pélvico y apoyarse en la respiración profunda. Inspirar y soltar el aire lentamente, mientras se empuja suavemente como si se quisiera expulsar el objeto, suele ayudar a que salga por sí solo.
Cuando no es posible alcanzarlo con los dedos, se aconseja lubricar bien la zona e intentar abrir manualmente la entrada vaginal. Realizar sentadillas y aprovechar la fuerza de la gravedad puede facilitar la extracción.
Si ninguna de estas maniobras funciona, la recomendación es clara: acudir a un servicio de urgencias médicas para que el objeto sea retirado de forma segura por personal especializado.
La situación cambia cuando el juguete queda atrapado en el ano. A diferencia de la vagina, el ano no tiene un tope natural, lo que implica que el objeto puede desplazarse hacia el interior del intestino.
En estos casos, la especialista aconseja no intentar retirarlo en casa y acudir de inmediato a urgencias. Aunque la situación pueda generar vergüenza, los médicos están acostumbrados a este tipo de consultas y su prioridad es evitar complicaciones.
Mantener un objeto extraño dentro del cuerpo durante mucho tiempo puede provocar dolor intenso, infecciones, sangrados o incluso desgarros internos, por lo que no debe demorarse la atención médica.
Para prevenir este tipo de incidentes, los expertos recomiendan utilizar juguetes sexuales adecuados para cada zona del cuerpo. En el caso del uso anal, es fundamental que cuenten con un tope de seguridad que impida que el objeto se introduzca por completo.
El uso de lubricante también es clave para reducir la fricción y facilitar tanto la comodidad como la seguridad durante la experiencia.
Además, es importante optar por juguetes y cosmética erótica fabricados con materiales de alta calidad, diseñados para estar en contacto con las mucosas, evitando así irritaciones, alergias y otros riesgos para la salud.
El placer y el autocuidado pueden ir de la mano, siempre que se practiquen con información, responsabilidad y atención a la seguridad.
