Especialistas explican que la fatiga muscular, y no solo la deshidratación, es la principal causa de estas molestas contracciones que afectan tanto a deportistas como a personas sedentarias.
Los calambres musculares son una de las molestias más frecuentes durante o después de la actividad física, aunque también pueden presentarse en personas que no practican deporte de forma regular.
Según explica el doctor Mario Muñoz, experto en Medicina del Deporte y director pedagógico de Fit Generation, los calambres son contracciones involuntarias y dolorosas del músculo que pueden aparecer tanto durante el esfuerzo como horas después.
El especialista señala que, en personas sedentarias, el mecanismo es el mismo, pero el cuerpo alcanza antes su límite debido a una musculatura menos preparada y más propensa a la fatiga.
Durante años se ha creído que la causa principal de los calambres era la deshidratación o la falta de sales minerales, pero esta idea ha quedado en gran parte superada por la evidencia científica actual.
Muñoz explica que, aunque la pérdida de líquidos puede influir en situaciones extremas de calor o sudoración excesiva, no es la causa más común de estos episodios.
De hecho, una persona puede estar bien hidratada y aun así sufrir calambres si ha exigido demasiado a sus músculos.
La teoría que hoy tiene mayor respaldo científico apunta a un problema de control neuromuscular provocado por la fatiga extrema del músculo.
Cuando esto ocurre, se altera la comunicación entre el sistema nervioso y el músculo, predominando las señales de contracción sobre las de relajación, lo que provoca que el músculo se “quede enganchado”.
Aunque esta explicación es la más aceptada, los especialistas reconocen que todavía quedan aspectos por comprender sobre cómo la fatiga genera este desajuste.
En cuanto al alivio del dolor, los expertos coinciden en que el descanso es clave para normalizar la actividad muscular.
Sin embargo, el método más rápido y eficaz para cortar un calambre es el estiramiento suave y sostenido del músculo afectado.
Este movimiento activa sensores en los tendones que envían señales al sistema nervioso para relajar el músculo y disminuir el dolor.
La fisioterapeuta Clara Ciudad recomienda además caminar suavemente para reactivar la circulación, masajear la zona afectada y aplicar calor si hay rigidez muscular.
En caso de inflamación posterior o dolor persistente, el frío puede ser una mejor opción.
Cuando los calambres aparecen por la noche, los especialistas sugieren levantarse, caminar unos pasos, estirar el músculo y aplicar calor local para aliviar la contracción.
Aunque la mayoría de los calambres desaparecen en pocas horas o días, existen señales de alerta que no deben ignorarse.
Si el dolor viene acompañado de hinchazón, enrojecimiento, debilidad muscular prolongada o si los calambres se repiten sin esfuerzo físico previo, es recomendable acudir al médico.
En estos casos, podrían estar relacionados con problemas circulatorios, metabólicos o neurológicos.
Los especialistas concluyen que escuchar al cuerpo, respetar los descansos y progresar de forma gradual en la actividad física es fundamental para prevenir este tipo de molestias.
La fatiga extrema sigue siendo el principal enemigo de los músculos y el factor más asociado a la aparición de los calambres.
