El picor, el enrojecimiento y la secreción ocular pueden tener distintas causas; reconocer los síntomas a tiempo ayuda a evitar complicaciones
El enrojecimiento, la picazón y la secreción en los ojos son molestias frecuentes, especialmente durante épocas como la primavera, cuando aumentan los casos relacionados con alergias. Sin embargo, estos síntomas también pueden ser señal de una infección ocular, por lo que saber diferenciarlos resulta fundamental para recibir el tratamiento adecuado.
Especialistas en oftalmología explican que una de las principales diferencias entre la conjuntivitis alérgica y la infecciosa está en la forma en que se presentan los síntomas. La conjuntivitis alérgica suele provocar un picor intenso y generalmente afecta ambos ojos al mismo tiempo.
Además, este tipo de alergia ocular suele acompañarse de una secreción leve y acuosa, y es más común en personas con antecedentes de alergias respiratorias como rinitis. También tiende a repetirse en determinadas estaciones del año, como primavera, verano y otoño, cuando aumenta la presencia de polen y otros alérgenos ambientales.
Por otro lado, la conjuntivitis infecciosa presenta características distintas. Cuando es de origen viral, suele comenzar en un solo ojo y luego extenderse al otro. El lagrimeo abundante y el enrojecimiento son los síntomas más comunes, y en muchos casos se relaciona con infecciones respiratorias o contacto cercano con personas enfermas.
En el caso de la conjuntivitis bacteriana, la señal más evidente suele ser una secreción más espesa y amarillenta, conocida como mucopurulenta, que incluso puede provocar que los párpados amanezcan pegados al despertar.
Las causas también ayudan a identificar el problema. Mientras la conjuntivitis alérgica suele ser provocada por polen, polvo, caspa de animales u otros agentes del ambiente, la infecciosa generalmente tiene origen en virus como los adenovirus o en bacterias como Staphylococcus aureus y Streptococcus pneumoniae.
Aunque en muchos casos se trata de afecciones leves, los especialistas advierten que existen señales de alerta que requieren atención médica inmediata, como dolor intenso, sensibilidad a la luz, visión borrosa, secreción abundante o síntomas que no mejoran después de varios días.
Las personas que utilizan lentes de contacto deben tener especial cuidado, ya que presentan mayor riesgo de complicaciones si continúan usándolos durante el episodio de conjuntivitis.
Otro error frecuente es la automedicación. El uso de gotas con antibióticos, corticoides o descongestionantes sin supervisión médica puede empeorar el problema o retrasar el diagnóstico correcto. También se recomienda evitar frotarse los ojos, ya que esto puede agravar la irritación.
Para prevenir la conjuntivitis infecciosa, los expertos recomiendan mantener una buena higiene, lavarse las manos con frecuencia, no compartir objetos personales y evitar tocarse los ojos constantemente.
En el caso de la conjuntivitis alérgica, lo ideal es reducir la exposición a los alérgenos, utilizar lágrimas artificiales para limpiar la superficie ocular y aplicar compresas frías para aliviar las molestias. Ante cualquier duda, acudir a un oftalmólogo sigue siendo la mejor decisión para evitar complicaciones y recibir el tratamiento correcto.
