Nutricionistas destacan su aporte de vitamina E y ácidos grasos saludables, aunque advierten sobre su consumo en exceso
Madrid.– El aceite de girasol es uno de los productos más presentes en las cocinas españolas y su consumo aporta beneficios cardiovasculares gracias a su composición rica en ácidos grasos poliinsaturados y en vitamina E, según expertos de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN).
Aunque hoy está extendido en todo el país, esta planta es originaria de América y llegó a España con los colonizadores. Al inicio se cultivaba por su valor ornamental, pero en el siglo XIX comenzó su explotación industrial para la producción de aceite, consolidándose como un ingrediente habitual en la dieta.
De acuerdo con la Fundación Española de Nutrición (FEN), una cucharada de aceite de girasol cubre hasta el 41% de la ingesta diaria recomendada de vitamina E en adultos jóvenes con actividad física moderada.
Diferencias con el aceite de oliva
En los últimos años se han desarrollado variedades de aceite de girasol alto oleico, con un contenido mayor de grasas monoinsaturadas (84%) y menor de poliinsaturadas (4%), lo que lo acerca nutricionalmente al aceite de oliva. Ambas grasas son consideradas cardioprotectoras y contribuyen a reducir el colesterol LDL.
Sin embargo, el aceite de oliva mantiene una ventaja nutricional. “Además de ser fundamentalmente monoinsaturado, es más rico en antioxidantes y otros compuestos asociados a la prevención de enfermedades no transmisibles, como la obesidad o la diabetes”, explicó la endocrinóloga Carmen Aragón Valera.
En cuanto a su uso culinario, el aceite de girasol cuenta con un punto de humo ligeramente inferior al del aceite de oliva, aunque sigue siendo elevado, lo que lo hace apto tanto para freír como para hornear.
Precauciones y recomendaciones
Los especialistas advierten que un consumo excesivo de este aceite, como el de cualquier otra grasa, puede incrementar el aporte calórico de la dieta y desequilibrar el balance de ácidos grasos.
Por ello, aconsejan revisar las etiquetas al momento de la compra, asegurando que el producto sea 100% girasol, sin mezcla con otras semillas, y que se presente en envases oscuros o metálicos, que protegen sus propiedades.
Finalmente, los expertos recomiendan priorizar la variedad alto oleico, por su mejor perfil nutricional frente al refinado tradicional.
