La especialista llama a normalizar la autoexploración, respetar el pH natural y evitar productos perfumados que alteren la microbiota vaginal.
La ginecóloga Silvia P. González, presidenta de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM), afirmó que la vulva tiene un olor natural y saludable, y que no debe oler “a flores ni a perfumes”, desmontando así mitos promovidos por la industria de productos íntimos.
En declaraciones ofrecidas a CuídatePlus, la especialista explicó que muchas mujeres, pese a acudir regularmente al ginecólogo, desconocen aspectos básicos sobre su anatomía y los cambios hormonales que atraviesan a lo largo de la vida.
Cambios hormonales y menopausia
González recordó que el cuerpo femenino experimenta transformaciones constantes, especialmente durante la menopausia. La disminución de estrógenos puede provocar el llamado síndrome genitourinario de la menopausia, que afecta a más del 50 % de las mujeres posmenopáusicas.
Entre los síntomas más frecuentes se encuentran:
- Sequedad vulvovaginal
- Picor y ardor
- Irritación
- Sensación de tirantez
- Dolor durante las relaciones sexuales (dispareunia)
- Sangrado tras el coito
- Mayor riesgo de infecciones urinarias recurrentes
“Estos síntomas pueden afectar significativamente la calidad de vida y la intimidad de las mujeres”, señaló la especialista.
Autoexploración y conocimiento del propio cuerpo
La ginecóloga recomendó realizar una autoexploración vulvar periódica, similar a la que se practica en las mamas, con el objetivo de detectar cambios tempranos y familiarizarse con la propia anatomía.
“No existe un estándar único de vulva perfecta”, subrayó González, destacando que es común que los labios menores sean asimétricos o sobresalgan, que la tonalidad sea más oscura que el resto del cuerpo y que existan variaciones normales en tamaño y forma.
También explicó que pueden aparecer pequeñas protuberancias conocidas como pápulas vestibulares o granitos de Fordyce, las cuales no requieren tratamiento. Asimismo, el flujo vaginal cambia en cantidad, textura y color a lo largo del ciclo menstrual, lo cual es completamente fisiológico.
Higiene adecuada: menos es más
Respecto a la higiene íntima, González fue clara: debe ser suave y respetuosa con el pH natural. Recomienda lavar la vulva una o, como máximo, dos veces al día con agua tibia. Si se utiliza jabón, debe ser específico para la zona íntima y adecuado al momento hormonal.
La especialista desaconseja el uso de duchas vaginales internas, desodorantes íntimos, toallitas con alcohol o productos perfumados, ya que pueden alterar la microbiota protectora.
Después del lavado, aconseja secar con toques suaves, sin frotar, y utilizar ropa interior de algodón para favorecer la transpiración.
¿Es normal el picor?
Las molestias vulvares pueden presentarse en cualquier etapa de la vida, aunque sus causas varían según la edad.
En la infancia pueden deberse a irritaciones o infecciones parasitarias; en la adolescencia, a cambios hormonales o uso de productos higiénicos; en la etapa reproductiva, a infecciones vaginales, alergias o vulvodinia; y en la menopausia, a la atrofia vulvovaginal por déficit de estrógenos.
Además, factores como el estrés, la ansiedad o el uso de antibióticos pueden alterar la microbiota y desencadenar picor.
La especialista insiste en que no se debe rascar la zona ante molestias, ya que puede empeorar la irritación y provocar lesiones. Si el picor persiste varios días o se acompaña de otros síntomas, recomienda acudir al ginecólogo.
En definitiva, González hace un llamado a normalizar la diversidad anatómica y a abandonar la idea de que la vulva debe oler a perfume, recordando que su olor natural es señal de equilibrio y salud.
