La especialista Inés Escandell aclara cuándo conviene usar productos tópicos y cuándo los suplementos pueden ser útiles para mejorar la salud de la piel.
El cuidado de la piel incluye diversos activos que prometen mejorar su apariencia y salud, como retinoides, vitamina C, colágeno y ceramidas. Muchos de estos componentes están disponibles tanto en cremas de aplicación tópica como en suplementos orales, lo que genera dudas sobre cuál forma de uso es más efectiva.
Según explica la dermatóloga Inés Escandell, integrante del Grupo Español de Dermatología Estética y Terapéutica (GEDET), en la mayoría de los casos la aplicación tópica suele ser la opción más recomendable para estos activos.
La especialista señala que los retinoides, derivados de la vitamina A como el retinol o el retinal, son ampliamente utilizados para mejorar la textura de la piel y estimular la renovación celular.
Sin embargo, el consumo de vitamina A en suplementos debe manejarse con precaución, ya que en dosis elevadas puede provocar efectos secundarios como aumento del colesterol y los triglicéridos, sequedad en las mucosas e incluso riesgos durante el embarazo.
Por esta razón, Escandell explica que lo más aconsejable suele ser utilizar retinoides en cremas o tratamientos tópicos, que permiten obtener beneficios en la piel sin los riesgos asociados al consumo excesivo de vitamina A.
En cuanto al colágeno, se trata de una proteína fundamental para mantener la elasticidad, resistencia y estructura de diferentes tejidos del cuerpo, incluyendo la piel.
Aunque los suplementos de colágeno han ganado popularidad, la dermatóloga indica que su efecto no necesariamente supera al que puede lograrse mediante productos tópicos o una alimentación equilibrada.
Además, aclara que cuando el colágeno se aplica directamente sobre la piel no se integra al colágeno natural del organismo, sino que ayuda principalmente a hidratar y a retener la humedad en la superficie cutánea.
La vitamina C es otro de los componentes más utilizados en cosmética por su capacidad antioxidante y su papel en la producción de colágeno.
Dado que el cuerpo humano no puede producir vitamina C por sí mismo, esta debe obtenerse a través de la alimentación o suplementos. No obstante, la especialista destaca que aplicarla directamente en la piel suele ofrecer beneficios similares o incluso más visibles.
Entre los alimentos ricos en vitamina C se encuentran los cítricos, el kiwi, el brócoli, los pimientos y las espinacas.
Otro ingrediente clave en el cuidado cutáneo son las ceramidas, lípidos presentes de forma natural en la piel que ayudan a mantener la hidratación y proteger la barrera cutánea.
Aunque también pueden consumirse como suplementos, Escandell indica que la aplicación tópica cuenta con más evidencia científica y resultados más consistentes.
En general, la dermatóloga concluye que la mayoría de estos activos funcionan mejor cuando se aplican directamente sobre la piel mediante cremas o tratamientos cosméticos.
Además del uso de productos adecuados, los especialistas recomiendan mantener una alimentación equilibrada y hábitos saludables, ya que estos factores también influyen de manera importante en la salud y apariencia de la piel.
