Dermatólogos recomiendan evitar remedios caseros como hielo, alcohol o vinagre y explican cuáles son los cuidados correctos para proteger la piel tras una exposición excesiva al sol.
Con la llegada de las altas temperaturas y el aumento de las actividades al aire libre, también crecen los casos de quemaduras solares, muchas veces provocadas por no usar protector solar o por subestimar la intensidad del sol en primavera y verano.
Aunque muchas personas consideran estas quemaduras como algo pasajero, los especialistas advierten que se trata de lesiones inflamatorias agudas de la piel causadas por una exposición excesiva a la radiación ultravioleta (UV), que puede generar daños importantes en las células cutáneas.
El dermatólogo Miguel Sánchez Viera, director del Instituto de Dermatología Integral, explicó que este daño ocurre cuando la radiación solar supera la capacidad natural de defensa de la piel, principalmente protegida por la melanina y la barrera hidrolipídica cutánea.
Además, la sobreexposición a los rayos UVA y UVB no solo produce enrojecimiento y ardor, sino que también afecta el ADN de las células de la piel, provocando una respuesta inflamatoria que el organismo activa para intentar reparar ese daño.
Entre los síntomas más comunes de una quemadura solar se encuentran el enrojecimiento de la piel, sensación de calor, dolor, sensibilidad al tacto, inflamación, hinchazón, picor e irritación. En casos más severos, pueden aparecer ampollas llenas de líquido, señal de que el daño es más profundo.
Los expertos indican que las primeras medidas deben centrarse en detener inmediatamente la exposición al sol y enfriar la zona afectada con compresas frías o paños limpios humedecidos con agua fresca, evitando siempre el uso de hielo directo sobre la piel.
También recomiendan duchas con agua templada o fría, hidratación constante con cremas humectantes o productos aftersun sin perfume, además de aumentar el consumo de agua para ayudar a la regeneración desde el interior del organismo.
Si el dolor resulta intenso, pueden utilizarse analgésicos de venta libre como ibuprofeno o paracetamol, siempre siguiendo las indicaciones correspondientes, y evitando volver a exponer la piel al sol hasta lograr una recuperación completa.
Los dermatólogos insisten en que no deben usarse remedios caseros como pasta dental, vinagre, alcohol, mantequilla, barro, clara de huevo o tomate, ya que pueden empeorar la irritación, causar infecciones o retrasar la curación.
Tampoco se recomienda reventar ampollas, arrancar la piel que se está pelando ni exfoliar la zona afectada, ya que esto puede dejar heridas, cicatrices y aumentar el riesgo de infección.
La mejor defensa sigue siendo la prevención: usar protector solar de forma regular, incluso fuera de la playa o la piscina, y proteger la piel cada vez que se pase tiempo bajo el sol.
