Saltarse la cena no es la solución para bajar de peso, y puede causar más daño que beneficio
SANTO DOMINGO.– Con la llegada del verano, muchas personas buscan perder peso rápidamente, recurriendo a métodos drásticos como eliminar la cena de su rutina diaria. Aunque esta práctica puede parecer efectiva a corto plazo, especialistas advierten que no cenar puede afectar tanto el cuerpo como la salud emocional.
Según la nutricionista May Morón, muchas personas —especialmente mujeres— recurren a estas medidas como respuesta a estándares sociales o insatisfacción corporal, sin considerar sus efectos reales. “No es una nueva dieta, es una vieja lucha por cambiar el cuerpo para sentirse mejor consigo mismas”, afirma.
En lugar de enfocarse en el autocuidado, muchas personas buscan soluciones rápidas, rígidas y poco sostenibles, como los ayunos, batidos sustitutivos o la eliminación de grupos de alimentos. Pero estos métodos, señala Morón, no enseñan a tener una relación saludable con la comida ni con el cuerpo, y suelen dejar secuelas físicas y emocionales.
¿Es cierto que no cenar ayuda a adelgazar?
Aunque la lógica “si como menos, peso menos” parece razonable, la experta aclara que el cuerpo no funciona como una simple calculadora de calorías. “Cuando te obligas a no cenar, el cuerpo lo percibe como una amenaza y puede reaccionar con más ansiedad, atracones nocturnos o un deseo incontrolable de comer todo lo que se evitó durante el día”, explica Morón.
Esta práctica también suele estar motivada por la culpa o el miedo, y no por una elección consciente. Frases comunes como “no ceno porque comí mucho al mediodía” o “porque la báscula me asustó” evidencian que muchas veces se cena menos por castigo, no por salud.
Además, este comportamiento puede afectar la digestión, provocando síntomas como pesadez, hinchazón o dolor estomacal. De hecho, estudios indican que las personas que hacen tres comidas principales al día reducen en un 52% el riesgo de trastornos digestivos, en comparación con quienes solo hacen una.
¿Qué hacer en lugar de dejar de cenar?
Morón sugiere cambiar el enfoque: no se trata de dejar de cenar, sino de hacerlo mejor. Algunas recomendaciones incluyen:
- Desayunar y almorzar bien, para no llegar con hambre a la noche.
- Apostar por cenas tempranas, ligeras, saciantes y agradables.
- Comer con conciencia y sin prisa, prestando atención al acto de alimentarse.
- Evitar el picoteo innecesario y respetar los tiempos entre comidas.
- Mover el cuerpo a diario para liberar tensión y evitar la ansiedad nocturna.
¿Cómo debe ser una cena saludable?
Una buena cena debe ser nutritiva, ligera y fácil de digerir, con ingredientes que aporten saciedad y bienestar mental:
- Verduras y vegetales: al vapor, crudos, en crema o salteados.
- Proteína: huevos, pescado, tofu, legumbres suaves, pollo.
- Carbohidratos saludables: batata, papa cocida, granos integrales.
- Grasas buenas: aguacate, aceite de oliva, semillas.
- Postre: yogur natural, fruta fresca, kéfir o infusión.
- Bebida recomendada: agua.
Finalmente, Morón enfatiza que no es la cena el problema, sino cómo llegamos a ella. “Si tienes demasiada hambre a esa hora, lo que debes revisar es tu relación con la comida durante el día”, concluye.
El camino hacia un peso saludable y una buena relación con el cuerpo no pasa por saltarse comidas, sino por alimentarse con conciencia, equilibrio y respeto propio.
