Ambos frutos secos ganan protagonismo en la alimentación española y destacan por su aporte nutricional y efecto protector sobre la salud cardiovascular
Madrid.— El consumo de frutos secos sigue creciendo en los hogares españoles, y entre los más populares se encuentran el pistacho y la almendra. Así lo confirma el Informe del consumo alimentario en España 2024, elaborado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, donde se destaca el incremento sostenido de estos alimentos en la dieta mediterránea.
Según el doctor Juan Manuel Guardia Baena, endocrinólogo y miembro del Comité Gestor del Área de Nutrición de la SEEN (Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición), el auge de los frutos secos es una excelente noticia para la salud pública, siempre que se consuma la porción adecuada y en su forma más natural.
“Se recomienda una ración diaria de 30 gramos, sin sal y sin tostar, ya que este consumo puede ayudar a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares”, señala el especialista. Sin embargo, advierte que, por su alto contenido calórico, deben consumirse con moderación en personas con exceso de peso.
Aunque muchos se preguntan si es mejor el pistacho o la almendra, el doctor Guardia aclara que no hay un claro ganador. “Ambos son saludables. Lo ideal es combinarlos y añadir también otros frutos secos a la dieta para aprovechar todos sus nutrientes”, explica.
Propiedades destacadas de los frutos secos:
- Ricos en proteínas y grasas saludables, especialmente ácidos grasos mono y poliinsaturados.
- Bajo contenido en carbohidratos.
- Fuente de omega-3, fibra insoluble, hierro y calcio.
- Aportan fitosteroles, que ayudan a reducir el colesterol.
- Tienen efectos antioxidantes, antiinflamatorios y cardioprotectores.
El especialista destaca que la evidencia científica avala sus beneficios. Un ejemplo es el estudio español PREDIMED (Prevención con Dieta Mediterránea), en el que participaron más de 7,000 personas con alto riesgo cardiovascular. Los resultados fueron contundentes: quienes seguían una dieta mediterránea suplementada con 30 gramos diarios de frutos secos (nueces, avellanas y almendras) redujeron en un 28% el riesgo de sufrir un infarto en comparación con el grupo control.
Además, el estudio reveló mejoras en el perfil lipídico, reducción de la presión arterial, menor incidencia de enfermedad arterial periférica y reversión del síndrome metabólico.
Recomendaciones para su consumo:
- Priorizar frutos secos naturales, sin fritura ni azúcares añadidos.
- Evitar opciones bañadas en miel, caramelizadas o saladas, ya que añaden calorías sin aportar beneficios adicionales.
- Incluirlos dentro de un patrón alimentario equilibrado, como la dieta mediterránea.
En resumen, tanto el pistacho como la almendra ofrecen importantes beneficios para la salud y pueden formar parte habitual de una alimentación saludable. La clave está en la variedad, la moderación y la forma en que se consumen.
