El organismo advierte que la concentración tecnológica y la falta de políticas inclusivas amenazan con profundizar la desigualdad económica y laboral a nivel mundial.
La ONU Comercio y Desarrollo lanzó una advertencia sobre los efectos que podría tener la expansión acelerada de la inteligencia artificial en la economía mundial, señalando que, sin regulaciones adecuadas, esta tecnología corre el riesgo de profundizar las desigualdades entre países ricos y en desarrollo.
De acuerdo con su más reciente Informe sobre Tecnología e Innovación 2025, la inteligencia artificial se perfila como uno de los principales motores económicos de la próxima década, con un mercado que podría rondar los 4.8 billones de dólares, una cifra similar al tamaño de grandes economías europeas.
No obstante, el organismo subraya que este crecimiento no implica una distribución justa de beneficios, ya que el desarrollo de la IA se está concentrando en pocas naciones y en un reducido grupo de grandes corporaciones tecnológicas.
El reporte indica que alrededor de 100 empresas, principalmente ubicadas en Estados Unidos y China, concentran cerca del 40 % de la inversión privada mundial en investigación y desarrollo vinculada a esta tecnología.
Esta acumulación de poder económico se refleja también en la enorme valoración de las compañías líderes del sector, cuyos ingresos superan el producto interno bruto de varias regiones del planeta.
Para UNCTAD, este escenario podría marginar aún más a los países en desarrollo dentro del nuevo ecosistema digital, limitando sus oportunidades de crecimiento y competitividad.
El informe también aborda el impacto laboral de la automatización, estimando que hasta el 40 % de los empleos globales podrían verse afectados por el avance de la inteligencia artificial.
Aunque la tecnología promete mejoras en productividad, el organismo advierte que podría provocar desplazamientos masivos de trabajadores, especialmente en economías que dependen de mano de obra de bajo costo.
Según el análisis, los beneficios económicos de la IA tienden a favorecer más al capital que a los trabajadores, lo que podría ampliar las brechas sociales si no se aplican políticas de protección y reconversión laboral.
Como medida preventiva, la ONU recomienda invertir en formación tecnológica, desarrollo de habilidades digitales y programas de adaptación profesional.
El documento resalta que para lograr una adopción inclusiva de la IA se requieren tres elementos fundamentales: infraestructura digital sólida, acceso a datos y fortalecimiento del talento humano.
Sin embargo, menos de un tercio de los países en desarrollo cuenta actualmente con estrategias nacionales en inteligencia artificial.
Además, cerca de 118 naciones, en su mayoría del Sur Global, no participan en los principales espacios internacionales donde se define la gobernanza de esta tecnología.
Esta exclusión reduce su capacidad de influir en las normas éticas, legales y económicas que marcarán el futuro digital del mundo.
UNCTAD concluye que la inteligencia artificial puede convertirse en una poderosa herramienta de desarrollo o en un factor que agrave las desigualdades existentes.
Todo dependerá, afirma el organismo, de las decisiones que adopten hoy los gobiernos para asegurar que la tecnología impulse el bienestar social y no solo el crecimiento de unos pocos sectores privilegiados.
