El festival celebró su décima edición en Santo Domingo con miles de asistentes que disfrutaron de música alternativa, indie y electrónica hasta la madrugada.
La décima edición del festival Isle of Light se celebró el pasado 7 de marzo en el Parque Punta Torrecilla, en Sans Soucí, Santo Domingo, reuniendo a miles de personas que disfrutaron de una intensa jornada musical marcada por la lluvia, pero también por presentaciones memorables de artistas internacionales y dominicanos.
A pesar del clima inestable y del terreno lleno de lodo en varias áreas del recinto, el entusiasmo del público se mantuvo durante todo el evento, que se extendió desde la tarde hasta entrada la madrugada.
Desde tempranas horas comenzaron a llegar los asistentes, muchos preparados con ponchos, paraguas y botas para enfrentar las condiciones del tiempo. Aun así, la lluvia no logró apagar el ambiente festivo que caracterizó toda la jornada.
El público, compuesto principalmente por jóvenes dominicanos y visitantes extranjeros, recorrió el parque entre escenarios, áreas de descanso y espacios diseñados para disfrutar de diferentes experiencias musicales.
Una de las actuaciones más esperadas fue la de la cantante chilena Mon Laferte, quien conquistó al público con su potente voz y su mezcla de rock alternativo, pop latino y sonidos tradicionales latinoamericanos.
Durante su presentación, los asistentes corearon varios de sus temas más populares, convirtiendo su espectáculo en uno de los momentos más intensos y emotivos de la noche.
Otro de los puntos culminantes del festival fue la participación de la banda puertorriqueña Cultura Profética, cuyo característico reggae latino transformó el lugar en un gran coro colectivo.
Miles de fanáticos cantaron sus canciones mientras la agrupación agradecía el apoyo del público dominicano y expresaba su interés de regresar al país con un concierto más amplio.
La cartelera del festival incluyó también la participación de la artista argentina Cazzu, así como del exponente dominicano Vakeró y otros artistas internacionales y locales que mantuvieron la energía del evento durante toda la jornada.
El Isle of Light volvió a apostar por una programación diversa distribuida en varios escenarios, donde se mezclaron géneros como indie, pop alternativo, rock, reggae y música electrónica.
A medida que avanzó la noche, los ritmos electrónicos tomaron protagonismo con la participación de varios DJ que convirtieron el recinto en una gran pista de baile al aire libre.
Luces, música y un público que no dejó de bailar marcaron el cierre del evento entrada la madrugada, consolidando una vez más al Isle of Light como uno de los festivales musicales más importantes del Caribe.
Aunque el balance general fue positivo, algunos asistentes señalaron dificultades logísticas debido a las lluvias, especialmente por el lodo en distintas zonas del parque y la presencia de parqueadores improvisados en los alrededores.
Pese a estos inconvenientes, el festival celebró con éxito su décimo aniversario, confirmando su crecimiento y su capacidad de convocatoria dentro de la escena musical dominicana.
