El capitán argentino marcó un gol, dio una asistencia y protagonizó una emotiva reacción tras la agónica victoria 3-2 sobre Egipto en los octavos de final del Mundial 2026
Bartolo García
La selección de Argentina protagonizó una de las remontadas más emocionantes del Mundial 2026 al vencer 3-2 a Egipto en los octavos de final, después de estar abajo 2-0 en el marcador. Con una asistencia y un gol decisivo de Lionel Messi, la Albiceleste aseguró su pase a los cuartos de final en un encuentro cargado de dramatismo.
El capitán argentino fue el gran protagonista de la noche. A sus 39 años, Messi vivió una auténtica montaña rusa de emociones, ya que durante el primer tiempo falló un penal que dejó a su selección al borde de una sorpresiva eliminación. Sin embargo, lejos de rendirse, lideró la reacción del equipo con una actuación determinante.
Cuando el reloj se acercaba al final y Egipto mantenía la ventaja 2-1, Messi apareció con un gol salvador que devolvió la esperanza a Argentina. Posteriormente, la Albiceleste completó la remontada para sellar una heroica clasificación que desató la euforia entre jugadores y aficionados.

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Al concluir el partido, el histórico futbolista no pudo contener la emoción y rompió en llanto sobre el terreno de juego, reflejando la enorme tensión acumulada durante el encuentro. Sus compañeros se acercaron para abrazarlo y compartir un momento cargado de sentimientos, destacando los gestos de Lisandro Martínez, Cristian «Cuti» Romero y Nicolás Otamendi.

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La victoria también permitió a Messi seguir ampliando su legado en las Copas del Mundo con nuevos registros históricos. No obstante, el encuentro dejó una estadística poco habitual para el astro argentino, quien falló su cuarto penal en la historia de los mundiales —sin contar tandas de penales— tras el disparo detenido por el arquero egipcio Mostafa Shobeir Oufa.
Con esta clasificación, Argentina mantiene vivo el sueño de defender el título mundial y continúa su camino hacia una nueva conquista. La actuación de Messi volvió a demostrar su capacidad para aparecer en los momentos más difíciles, guiando a la Albiceleste en una noche que quedará grabada entre las páginas más emocionantes de su historia reciente.
Las lágrimas del capitán argentino se convirtieron en una de las imágenes más impactantes del torneo, simbolizando el sacrificio, la presión y la pasión que implica disputar un Mundial. La reacción de Messi fue el reflejo de una clasificación conseguida con carácter, resiliencia y una remontada que ya forma parte de los grandes momentos de la Copa del Mundo 2026.
