La santiaguera convirtió sus limitaciones de movilidad en una trayectoria de participación deportiva, defensa de los derechos de las personas con discapacidad y compromiso con la vida
Por José Rafael Sosa
Santiago.– Martha del Carmen Pelayo Polanco dejó una trayectoria marcada por la perseverancia, el deporte y la defensa de una sociedad más inclusiva, luego de una vida en la que se negó a permitir que las dificultades físicas limitaran su participación social, familiar y comunitaria.
Nacida en Santiago de los Caballeros, Pelayo se convirtió en una voz activa en favor de las personas con discapacidad, especialmente frente a las barreras arquitectónicas y las dificultades de acceso al transporte, las aceras y los espacios públicos. Sus reclamos estuvieron orientados al ejercicio pleno de derechos y a la creación de condiciones que permitieran vivir con autonomía y dignidad.

Su participación pública también estuvo vinculada al Patronato Cibao de Rehabilitación y a actividades dirigidas a promover la integración social. En 2010 participó en una caminata por la integración de las personas con discapacidad, ocasión en la que defendió la necesidad de construir una sociedad sin exclusiones ni discriminación.
Uno de los capítulos más visibles de su trayectoria estuvo en el deporte. En 2012 participó en una competencia atlética del Gurabito Country Club y en 2014 completó los diez kilómetros de Santiago Corre utilizando su silla de ruedas, convirtiendo su presencia en una expresión pública del derecho al deporte y la recreación.
Ese vínculo con el atletismo recibió un reconocimiento especial en 2016, cuando el Gurabito Country Club le dedicó su competencia de diez kilómetros, con motivo del 85 aniversario de la institución. Su participación mostró cómo el deporte podía convertirse también en un espacio de integración y de ruptura de prejuicios.
Fuera de las competencias, Pelayo mantuvo sus reclamos por una ciudad accesible. En 2021 volvió a llamar la atención sobre las dificultades que enfrentaban las personas con discapacidad en Santiago, una realidad que conocía directamente y sobre la cual insistió en la necesidad de aceras transitables, rampas adecuadas, edificios accesibles y mejores condiciones de movilidad.
Martha Pelayo fue también madre, una dimensión esencial de su vida que acompañó su trayectoria pública. Tras su fallecimiento en Santiago, sus restos fueron expuestos el jueves 29 de octubre de 2026 y recibieron cristiana sepultura el viernes 30, según informó la Funeraria Blandino. Su historia permanece asociada a una forma de entender la vida desde la voluntad, la participación y la defensa de la dignidad humana.
