El lupus eritematoso sistémico (LES) es una enfermedad autoinmune crónica y compleja que continúa representando un desafío para la medicina debido a la variedad de síntomas con los que puede manifestarse y la dificultad para diagnosticarla a tiempo.
Especialistas advierten que esta condición, que afecta a más de cinco millones de personas en el mundo, puede comprometer distintos órganos y sistemas del cuerpo, especialmente la piel, las articulaciones, los riñones, pulmones y hasta el cerebro.
Con motivo del Día Mundial del Lupus, celebrado cada 10 de mayo, expertos en reumatología insistieron en la importancia de detectar la enfermedad de manera temprana para evitar daños irreversibles y mejorar la calidad de vida de los pacientes.
La reumatóloga Esther Ruiz, del Hospital Universitario de Basurto, explicó que uno de los principales problemas es que el lupus puede presentarse de formas muy distintas, razón por la cual muchas personas pasan años buscando respuestas antes de recibir un diagnóstico definitivo.
Entre los síntomas más comunes se encuentran fatiga constante, dolor en las articulaciones, fiebre, pérdida de peso y malestar general, señales que suelen confundirse con otras enfermedades. Según datos difundidos por AstraZeneca y la Federación Española de Lupus (FELUPUS), el retraso promedio para detectar la enfermedad ronda los cuatro años, aunque en algunos casos puede extenderse hasta siete.
Mª Luz García Vivar, presidenta de la Sociedad Reumatológica del País Vasco, señaló que aumentar la sospecha clínica tanto entre médicos como en la población es fundamental para actuar antes de que ocurran brotes graves o complicaciones mayores.
Pacientes diagnosticados con lupus también han compartido el impacto emocional que genera la incertidumbre durante el proceso diagnóstico. Álvaro, quien convive con la enfermedad desde la infancia, relató que pasó más de un año sin respuestas mientras experimentaba dolores intensos, fiebre y pérdida de peso.
Los especialistas destacan que los avances médicos han permitido mejorar considerablemente el pronóstico de quienes padecen lupus gracias a tratamientos personalizados, terapias biológicas y atención multidisciplinaria. Actualmente existen más de mil ensayos clínicos en desarrollo buscando nuevas alternativas terapéuticas.
Además del impacto físico, el lupus también afecta la salud emocional y social de los pacientes, debido a su carácter crónico e impredecible, lo que puede provocar ansiedad, depresión y cambios importantes en la vida cotidiana.
