Una guía de la Fundación Española del Aparato Digestivo propone cuatro pasos sencillos para mejorar la digestión y prevenir síntomas frecuentes.
La hinchazón abdominal, los gases, la acidez o el estreñimiento son molestias digestivas comunes que afectan a gran parte de la población en algún momento de su vida. Aunque en algunos casos su origen está vinculado a enfermedades que requieren atención médica, en muchos otros se relacionan con hábitos alimenticios y de vida poco saludables.
Con el objetivo de orientar a la población, la Fundación Española del Aparato Digestivo (FEAD) desarrolló la pirámide del bienestar digestivo, una herramienta visual que resume las principales recomendaciones para mantener una buena salud gastrointestinal. Esta pirámide se compone de cuatro niveles, apoyados sobre una base fundamental: la hidratación adecuada, especialmente mediante el consumo de agua.
El agua cumple un papel esencial en la digestión, ya que facilita la masticación y la deglución, participa en la descomposición de los alimentos en el estómago y favorece la absorción de nutrientes en el intestino. Además, resulta clave para un tránsito intestinal regular y para prevenir el estreñimiento.
En el primer escalón, la FEAD destaca la importancia de una alimentación equilibrada y una vida activa. Se recomienda el consumo diario de frutas con piel, hortalizas frescas y aceite de oliva, así como optar por métodos de cocción más saludables, como el vapor, el horno o la plancha, en lugar de frituras. A esto se suma la actividad física moderada, como caminar al menos 30 minutos al día o priorizar el uso de escaleras en lugar del ascensor.
El segundo nivel incluye alimentos que conviene consumir cada dos días, como frutos secos y legumbres, preferiblemente hervidas. También resalta la importancia de mantener una rutina de ejercicio constante, incluso en pequeñas dosis diarias, ya que la regularidad resulta más beneficiosa que el ejercicio esporádico e intenso.
En el tercer escalón, la pirámide aconseja respetar horarios de comida y establecer el hábito de acudir al baño todos los días a la misma hora, preferiblemente en un ambiente relajado. Esta práctica contribuye a un tránsito intestinal saludable y ayuda a prevenir trastornos digestivos. Asimismo, se insiste en mantener un peso adecuado mediante una dieta balanceada y ejercicio regular.
Finalmente, en la cúspide de la pirámide se sitúan los hábitos que deben evitarse, ya que afectan negativamente tanto a la digestión como a la salud general. Entre ellos se encuentran el estrés, el abuso de laxantes, el tabaquismo y el consumo excesivo de grasas. Los especialistas advierten que el estrés, en particular, influye de forma directa en el aparato digestivo debido a la estrecha conexión entre el cerebro y el sistema gastrointestinal.
La pirámide del bienestar digestivo recuerda que, con pequeños cambios diarios, es posible mejorar la calidad de vida y reducir de forma significativa las molestias digestivas más frecuentes.
