Las altas temperaturas y la humedad propias del verano crean el escenario ideal para la proliferación de infecciones por hongos, una de las principales causas de consulta dermatológica en esta época del año. Aunque suelen ser dolencias leves, provocan síntomas molestos que afectan la comodidad y el bienestar diario.
El uso frecuente de bañadores mojados, caminar descalzo en piscinas o duchas colectivas, así como la práctica deportiva en instalaciones muy concurridas, favorecen la aparición de estas infecciones. Entre los signos más comunes se encuentran el picor, enrojecimiento, sensación de quemazón, descamación de la piel, grietas, ampollas, mal olor y sudoración excesiva, e incluso dolor en algunos casos.
Especialistas señalan que, pese a lo incómodo de los síntomas, la mayoría de las micosis son leves y se curan con cremas antimicóticas de uso tópico. En situaciones más persistentes o extensas, pueden requerirse tratamientos antifúngicos por vía oral, siempre bajo supervisión médica.
Medidas de prevención
Para reducir el riesgo de contagio, los expertos recomiendan mantener una correcta higiene, lavarse las manos con frecuencia, ducharse después de hacer deporte, usar calzado adecuado y, sobre todo, mantener la piel seca, especialmente en las zonas más propensas a la humedad.
Las infecciones más comunes del verano
Entre las micosis más habituales destaca la vulvovaginitis por Cándida, un hongo que forma parte de la flora normal del organismo, pero que en verano puede multiplicarse por el aumento de humedad y calor. Permanecer mucho tiempo con el bañador mojado eleva el riesgo, por lo que se aconseja secarse y cambiarse con frecuencia.
Otra infección muy común es el pie de atleta o tiña podal, especialmente frecuente en piscinas. Se manifiesta entre los dedos de los pies y puede permanecer latente durante años, activándose cuando aumentan la temperatura y la humedad. Mantener los pies limpios y secos, así como alternar el calzado, es clave para prevenirlo.
La tiña de las uñas afecta principalmente a las uñas de los pies. Se caracteriza por el engrosamiento, deformación y pérdida de brillo de la uña, cuando el hongo penetra en la parte recién formada.
Por su parte, la pitiriasis versicolor aparece como manchas en el pecho y la espalda. No se trata de una infección contagiosa, sino de una proliferación excesiva de hongos favorecida por el sudor y el calor. Aunque se cura con facilidad, suele reaparecer cada verano, por lo que algunos pacientes requieren tratamiento preventivo periódico.
Atención temprana, clave
Los dermatólogos advierten que detectar y tratar a tiempo estas infecciones evita que se cronifiquen o reaparezcan con mayor intensidad. Ante síntomas persistentes, la recomendación es acudir al especialista para recibir el tratamiento adecuado y evitar complicaciones durante los meses más calurosos del año.
