Los indicadores de seguridad ciudadana reflejan avances durante su gestión en Interior y Policía, mientras continúan los esfuerzos de prevención, coordinación institucional y transformación de la Policía Nacional
Bartolo García
SANTO DOMINGO.– La gestión de Faride Raful al frente del Ministerio de Interior y Policía registra avances en distintos indicadores de seguridad ciudadana, particularmente en la reducción de la tasa de homicidios, en medio de una estrategia que combina acciones preventivas, coordinación entre organismos del Estado y el proceso de transformación de la Policía Nacional.
Uno de los principales resultados señalados corresponde a la evolución de los homicidios. La tasa habría pasado de 12.54 por cada 100,000 habitantes en 2023 a 7.05 en 2026, lo que representa una disminución aproximada del 44 %. Además, de acuerdo con los datos citados, al 12 de junio de este año, 29 de los 34 territorios evaluados registraban tasas de un solo dígito.
Los avances responden a un esfuerzo conjunto en el que participan la Fuerza de Tarea Conjunta, la Policía Nacional, las Fuerzas Armadas, el Ministerio Público y otras instituciones estatales. Dentro de este esquema, el Ministerio de Interior y Policía, encabezado por Raful, desempeña una función de articulación y seguimiento de las políticas orientadas a combatir la criminalidad y fortalecer la seguridad.
Otro de los ejes impulsados ha sido la prevención de la violencia y la intervención en los conflictos sociales. Según datos presentados por el Ministerio, alrededor del 59 % de los homicidios tiene su origen en este tipo de situaciones, lo que ha llevado a fortalecer iniciativas dirigidas a promover la convivencia pacífica y mecanismos de resolución de conflictos en las comunidades.
En ese ámbito se han desarrollado programas como Comunidad Segura, mediante el cual se realizan charlas y actividades de orientación en diferentes sectores. Estas acciones buscan abordar las causas sociales de la violencia y fomentar una mayor participación comunitaria en las estrategias destinadas a prevenir hechos delictivos y situaciones que puedan desencadenar episodios violentos.
Paralelamente, el proceso de transformación de la Policía Nacional continúa como uno de los principales desafíos de la política de seguridad, con acciones enfocadas en profesionalización, supervisión, incorporación de tecnología y fortalecimiento institucional. El objetivo es avanzar hacia un cuerpo policial con mayores capacidades operativas y una relación más cercana con la ciudadanía.
Pese a los indicadores favorables, la reducción de los homicidios no significa que los desafíos de seguridad ciudadana estén superados. Las autoridades mantienen el reto de sostener los avances, reducir otros hechos delictivos y fortalecer la confianza ciudadana. Los resultados registrados hasta ahora colocan la prevención, la coordinación institucional y la continuidad de la reforma policial entre los elementos centrales de la gestión encabezada por Faride Raful.
