Ganador del Óscar por Shakespeare in Love, dejó un legado monumental en las artes escénicas y el cine
El reconocido dramaturgo y guionista Sir Tom Stoppard falleció este 29 de noviembre en su hogar en Dorset, Reino Unido, acompañado de sus seres queridos, según confirmó su agencia United Agents. Tenía 87 años.
“Será recordado por su brillantez, humanidad, ingenio e irreverencia”, expresó la agencia en un comunicado, resaltando también su profundo amor por el idioma inglés, elemento que definió toda su obra.
Nacido en 1937 en Zlín, Checoslovaquia, bajo el nombre Tomáš Sträussler, Stoppard y su familia judía huyeron de la persecución nazi durante la Segunda Guerra Mundial, viviendo en Singapur e India antes de establecerse definitivamente en el Reino Unido. Allí encontró su voz artística y adoptó el apellido con el que se convertiría en una figura histórica de la dramaturgia.
Su carrera comenzó en el periodismo, pero su salto a la fama llegó en 1966 con la revolucionaria obra “Rosencrantz and Guildenstern Are Dead”, que triunfó en Edimburgo y luego en Broadway, marcando el inicio de una trayectoria que se extendió por más de seis décadas entre teatro, radio, televisión y cine.
Entre sus piezas más aclamadas destacan Travesties (1974), The Real Thing (1982), Arcadia (1993), The Coast of Utopia (2002) y Leopoldstadt (2020), esta última inspirada en su herencia judía y la memoria histórica europea.
Además de su brillante carrera teatral, Stoppard colaboró con grandes producciones cinematográficas. Ganó el Premio Óscar al Mejor Guion Original por Shakespeare in Love (1999) y participó en películas como Brazil, Empire of the Sun, Indiana Jones and the Last Crusade, Anna Karenina y Star Wars: Episode III, donde aportó ideas al guion.
A lo largo de su vida recibió numerosos reconocimientos, incluidos cinco premios Tony, tres Olivier Awards y el nombramiento como caballero por la reina Isabel II en 1997. Incluso, su estilo literario dio origen al término “stoppardiano”, reconocido por el Oxford English Dictionary para describir obras ingeniosas, irónicas y profundamente humanas.
Hoy, el mundo despide a una de las voces más brillantes de la dramaturgia contemporánea, cuyo legado seguirá iluminando los escenarios y las pantallas por generaciones.
