Hasta el 50% de las personas con diabetes desarrolla algún tipo de disfunción sexual en los primeros años del diagnóstico
La salud sexual continúa siendo un tema rodeado de tabúes, especialmente cuando existen condiciones médicas de fondo. Entre ellas, la diabetes destaca como una de las enfermedades que más afectan la función sexual de hombres y mujeres, según advierten especialistas.
El incremento sostenido de la diabetes —vinculado al sedentarismo, la obesidad y otras enfermedades cardiovasculares— no solo implica riesgos físicos y emocionales, sino también repercusiones en la vida íntima que, muchas veces, pasan desapercibidas o se silencian por vergüenza.
La doctora Loreto Mendoza, médico de familia y profesora de la Universidad de Granada, asegura que “durante los primeros diez años tras el diagnóstico, hasta el 50% de los pacientes desarrolla disfunciones sexuales”. Y esta cifra aumenta conforme la enfermedad progresa.
Disfunciones sexuales en hombres
La disfunción eréctil es el problema más común entre los varones con diabetes. Mendoza explica que la hiperglucemia crónica provoca daños en los vasos sanguíneos y disminuye la producción de óxido nítrico, una molécula clave para lograr la erección.
En muchos casos, este trastorno se convierte en una alerta temprana de enfermedades aún no diagnosticadas, como hipertensión o niveles anormales de colesterol.
Además, los hombres más jóvenes también pueden experimentar eyaculación precoz asociada al trastorno metabólico.
Disfunciones sexuales en mujeres
En el caso femenino, la diabetes suele provocar dificultades de lubricación, falta de excitación y reducción en la intensidad o frecuencia de los orgasmos.
Si la paciente está en etapa de menopausia, estos síntomas pueden intensificarse, acompañados de atrofia vulvovaginal.
Las mujeres también pueden presentar riesgos cardiovasculares similares a los de los hombres, por lo que el diagnóstico integral es esencial.
Tratamiento integral y acompañamiento psicológico
Identificar y tratar la causa orgánica —ya sea diabetes, hipertensión u otros trastornos— puede mejorar significativamente la respuesta sexual. Pero los especialistas insisten en que el soporte psicológico y la terapia sexual son piezas fundamentales para recuperar la calidad de vida.
Mendoza señala que muchos pacientes se sienten aliviados al saber que su problema no se debe a falta de deseo o masculinidad, sino a una condición médica tratable. Sin embargo, la vergüenza suele retrasar la búsqueda de ayuda profesional.
Hábitos saludables para mejorar la función sexual
Los expertos recomiendan adoptar una atención global que incluya:
- Alimentación equilibrada
- Actividad física regular
- Cumplimiento de la medicación prescrita
- Terapia sexual guiada por especialistas
