La adolescencia, comprendida entre los 10 y 19 años, es una fase de profundos cambios físicos, emocionales y sociales, en la que los jóvenes avanzan hacia la vida adulta y enfrentan nuevos desafíos que requieren acompañamiento y orientación.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), este periodo implica una importante transformación cerebral y una intensa búsqueda de identidad y autonomía. La psicóloga Loida Ixchel Az Salanic, del área de Psicología de la Defensoría de la Mujer Indígena (DEMI), explicó que esta transición puede hacer a los adolescentes más vulnerables a riesgos que impactan su bienestar.
“Durante este proceso, el cerebro está en constante remodelación. Los jóvenes necesitan apoyo de sus padres o adultos de confianza para afrontar los cambios que experimentan”, señaló la especialista, quien advirtió que la falta de orientación puede provocar traumas o consecuencias emocionales a futuro.
Salanic subraya que en la adolescencia afloran los valores, hábitos y principios aprendidos en la niñez, lo que influye directamente en un desarrollo más equilibrado. Asimismo, recomienda la práctica deportiva, actividades artísticas y el acompañamiento psicológico cuando sea necesario, reforzando la importancia de contar con metas claras y un proyecto de vida para prevenir conductas negativas.
La psicóloga también destacó el papel de la espiritualidad y las relaciones sociales saludables, ya que muchos adolescentes tienden a refugiarse en sus amistades cuando sienten que no son comprendidos en casa.
Las tres subetapas de la adolescencia
Este proceso evolutivo suele dividirse en tres momentos:
- Adolescencia temprana (10 a 14 años): inicio de la pubertad y cambios físicos acelerados.
- Adolescencia media (15 a 17 años): mayor confrontación con la familia y fuerte influencia del grupo de amigos.
- Adolescencia tardía (18 a 20 años): mayor madurez emocional y reconciliación en las relaciones con los padres.
Recomendaciones para una adolescencia saludable
✔ Mantener amistades positivas
✔ Comunicarse abiertamente con los padres
✔ Practicar deporte o desarrollar un talento artístico
✔ Participar en actividades espirituales o comunitarias
✔ Buscar apoyo profesional de ser necesario
✔ Establecer metas y objetivos personales
✔ Aprender a gestionar emociones y estrés
Los especialistas coinciden en que una guía adecuada durante esta etapa contribuye a la formación de adultos más seguros, responsables y emocionalmente estables.
