Los obispos dominicanos ofrecieron sus oraciones por las víctimas, heridos, desaparecidos y desplazados, y manifestaron su disposición de acompañar al pueblo colombiano mediante organismos como Cáritas Dominicana
Bartolo García
SANTO DOMINGO.– La Conferencia del Episcopado Dominicano (CED) expresó su cercanía espiritual y solidaridad con el pueblo de Colombia ante las consecuencias del reciente terremoto cuyo epicentro se registró en el municipio de San José del Palmar, en el departamento del Chocó.
En una comunicación dirigida a monseñor Francisco Javier Múnera Correa, arzobispo de Cartagena y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), los obispos dominicanos manifestaron su pesar por las pérdidas humanas y las difíciles circunstancias que enfrentan numerosas familias afectadas por el movimiento sísmico.
“Como hermanos en la fe, la Conferencia del Episcopado Dominicano manifiesta su cercanía espiritual y solidaridad con el amado pueblo de Colombia”, señala el mensaje, en el que la institución religiosa asegura acompañar especialmente a quienes han perdido seres queridos como consecuencia de la tragedia.
La CED indicó que mantiene en sus oraciones a los heridos, desplazados, desaparecidos y demás afectados, al tiempo que destacó los vínculos fraternos que unen a República Dominicana con Colombia, país que además alberga la sede del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam).
Los obispos señalaron que la solidaridad dominicana también podrá canalizarse a través de organismos institucionales como la Comisión Nacional de Pastoral Social Cáritas Dominicana, con el propósito de acompañar las acciones dirigidas a asistir a las comunidades impactadas por el desastre.
Asimismo, el Episcopado elevó plegarias por las autoridades, organismos de socorro, personal sanitario, voluntarios y todas las personas involucradas en las labores de rescate, asistencia y recuperación, pidiendo fortaleza para continuar trabajando en favor de quienes atraviesan momentos de dolor e incertidumbre.
La comunicación concluye encomendando al pueblo colombiano a Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, patrona de Colombia, y está suscrita por monseñor Ramón Alfredo de la Cruz Baldera, presidente de la CED, y monseñor José Amable Durán Tineo, secretario general, quienes reafirmaron la unidad de oración y misión con la Iglesia y la sociedad colombianas.
