Por JUAN T H
A propósito de mi artículo anterior, el “PRM y el poder”, donde afirmaba que el partido de gobierno sólo perdía las elecciones del próximo 2028 si la guerra entre Estados Unidos, Israel e irán continuaba escalando creando una crisis económica de consecuencias aún impredecibles de inestabilidad, seguridad y gobernanza, sumando la otra guerra, la de Rusia, Ucrania, OTAN y EEUU, más el conflicto de China y Taiwán, entre otros problemas de geopolítica grave que amenazan seriamente la paz mundial.
A ese problema le sumaba la otra razón: que el PRM se divida durante la convención interna donde se escogerán las nuevas autoridades del partido, y, posteriormente en el proceso de escogencia del candidato o candidata presidencial, senadores, diputados, alcaldes y regidores, donde los intereses personales y grupales entran en pugna peligrosamente, atentando contra la unidad.
Para evitar desavenencias que terminen en ruptura es necesario un gran acuerdo de los jefes de los grupos o tendencias que actúan internamente. El presidente Luís Abinader y el expresidente Hipólito Mejía están supuestos a jugar un rol trascendental para garantizar la armonía. Sobre todo, de Abinader, que se supone no tiene candidatos preferidos, en su condición de presidente de la República y líder indiscutible del PRM.
Así las cosas, en los procesos convencionales del PRM que se avecinan, Abinader será quien cargue con la mayor responsabilidad, dado el hecho de que Hipólito es determinante en las legítimas aspiraciones presidenciales de su hija, Carolina, alcaldesa y secretaria general del PRM.
Como podemos ver, la situación geopolítica es compleja. ¡Muy compleja y difícil! La situación del gobierno, por esa misma razón, también lo es. En gran medida el futuro inmediato del PRM depende en gran medida de la solución de los conflictos armados y de la crisis en EE. UU. con el presidente Donald Trump en guerra contra el mundo.
Las crisis económicas son las que determinan el futuro de los gobiernos, principalmente en países como el nuestro dónde la gente piensa con el estómago, no con el cerebro.
Si Luís termina, como parece, con un alto porcentaje de aceptación popular, entre los principales presidentes de América Latina, el triunfo en las elecciones del 28, junto con la escogencia de buenos candidatos, alejados del bajo mundo y del fantasma del fraude, puede mantenerse en el poder.
El doctor Guido Gómez Mazara me asegura que el PRM no se dividirá, como muchos piensan y otros apuestan, que en las reuniones y encuentros de la Comisión Consultiva y de los aspirantes a la nominación presidencial, reina la armonía.
¡Ojalá! Le dije.
Hay quienes afirman que tras la convención nadie aceptará su derrota, que tal o cual dirigente ya tiene asiento en tal o cual partido político. (Con poco o mucho dinero se compra un partido con reconocimiento de la Junta Central Electoral, de los cuales hay muchos en el “mercado”)
La convención, que será interna, tiene que ser bien organizada por un grupo de hombres y mujeres sin compromisos políticos con ninguno de los candidatos. Una convención frugal, democrática, donde el que “ganó, ganó, y el que perdió, perdió”.
Guido, David, Carolina, Raquel, Wellington, Tony, etc., tendrán que ir a una convención pactada. No todos ni todas pueden ser presidentes al mismo tiempo. Todos son jóvenes y pueden esperar su turno en la carrera por obtener el poder. Como he dicho otras veces, “es mejor arriba con presión, que abajo con depresión”.
No importa quien sea el candidato o candidata, virtual presidente de la República, los demás tendrán sin duda una destacada participación en el próximo gobierno. La experiencia de Hipólito Mejía, cuando ganó la presidencia por el PRD, que les otorgó cargos importantes en el gobierno a sus contrincantes internos, puede replicarse. De hecho, fue lo que hizo Luís Abinader con el propio Mejía tras ganar la jefatura del Estado. Muchos miembros destacados del grupo de Mejía ocupan cargos importantes en el gobierno. El Estado es muy grande.
El futuro político de todos los candidatos a la nominación presidencial por el PRM está en el PRM, ganen o pierdan la convención interna. La cuestión es no desesperarse. ¡El tiempo es el mejor aliado de todos los candidatos!
