Expertos explican cómo el virus del papiloma humano y la tensión emocional pueden desencadenar estas dolorosas lesiones en los pies
Las verrugas plantares, conocidas como papilomas, son una afección común causada por el virus del papiloma humano (VPH), y afectan especialmente a personas expuestas a ambientes cálidos y húmedos como piscinas o duchas públicas. Pero hay otro factor que podría estar facilitando su aparición y persistencia: el estrés.
Así lo asegura la dermatóloga Isabel del Campo, directora médica del Instituto de Dermatología Integral, quien explica que el estrés puede debilitar el sistema inmunológico, haciendo que el cuerpo sea menos eficiente en combatir infecciones virales como el VPH. “Esto no solo facilita que surjan papilomas, sino que también puede hacer que tarden más en desaparecer”, advierte.
Estas lesiones cutáneas afectan a cerca del 12 % de la población en España y se caracterizan por su forma redondeada, superficie áspera y pequeños puntos negros —vasos sanguíneos coagulados—. Por su localización en zonas de presión del pie, suelen causar dolor al caminar, acompañados de la sensación de tener una piedra bajo la piel o inflamación.
Del Campo aclara que, aunque pueden confundirse con callos o clavos, los papilomas tienen un origen viral y una apariencia particular. A diferencia de los clavos, que son producto de fricción y tienen una textura amarillenta sin vasos visibles, los papilomas pueden doler incluso al pellizcarlos y, a menudo, aparecen en grupos.
El VPH ingresa al cuerpo a través de pequeñas heridas o cortes en la planta del pie y se propaga con facilidad en espacios húmedos. Las cepas que causan estas verrugas (como los tipos 1 y 2) no están vinculadas al contagio sexual ni representan riesgo de cáncer, pero sí son altamente infecciosas.
Factores como el uso de calzado cerrado, sudoración excesiva o defensas bajas pueden aumentar el riesgo de contagio. “No tiene que ver con mala higiene, sino con el contacto con el virus en superficies contaminadas”, recalca la especialista.
Respecto al estrés, la dermatóloga señala que altos niveles de tensión emocional pueden intensificar los síntomas, aumentar la sensación de dolor y ralentizar la respuesta a los tratamientos debido a un estado de inmunosupresión temporal. Esto refuerza la importancia de mantener una buena salud emocional como parte del cuidado integral del cuerpo.
En cuanto al tratamiento, existen varias opciones dependiendo de la gravedad del papiloma: desde el uso de ácidos como el salicílico, hasta la crioterapia con nitrógeno líquido, tratamiento láser o incluso cirugía menor. Es fundamental seguir las indicaciones del dermatólogo para evitar que la verruga reaparezca.
Para prevenir su aparición, la experta recomienda:
- Usar calzado protector en lugares públicos como piscinas o gimnasios.
- Mantener los pies secos y limpios.
- Evitar compartir toallas o zapatos.
- Revisar los pies periódicamente.
- Fortalecer el sistema inmunológico mediante una dieta balanceada y buena gestión del estrés.
En caso de verrugas persistentes o recurrentes, se aconseja acudir al dermatólogo para un tratamiento personalizado y eficaz.
