El consumo de melatonina para mejorar el sueño infantil está en aumento, una tendencia que ha encendido las alertas entre especialistas en pediatría y medicina del sueño, quienes insisten en que su uso debe limitarse a casos muy concretos y siempre bajo supervisión médica.
Aunque se le conoce popularmente como la “hormona del sueño”, la melatonina no es una solución universal para los problemas de descanso en la infancia. De acuerdo con la Asociación Española de Pediatría, en pacientes pediátricos se han descrito posibles efectos secundarios como náuseas, apatía, aumento de peso, enuresis nocturna y dolor de cabeza.
La melatonina se produce de forma natural en la glándula pineal del cerebro y su liberación aumenta al anochecer, facilitando el inicio del sueño. Sin embargo, su versión en comprimidos, jarabes o gominolas se comercializa en muchos países como suplemento alimenticio, lo que permite su compra sin receta, una situación que preocupa a los especialistas.
Un reciente análisis realizado por investigadores estadounidenses revisó cerca de veinte estudios sobre el uso de melatonina en niños de 0 a 6 años en distintos países. Los resultados, publicados en la revista científica JAMA Network Open, advierten sobre el incremento en las ventas del producto sin que exista evidencia sólida sobre sus efectos a largo plazo en niños pequeños.
Según explicó Javier Egea Santaolalla, presidente de la Federación Española de Sociedades de Medicina del Sueño, en declaraciones recogidas por SMC España, la melatonina sí ha demostrado utilidad para facilitar el inicio del sueño en niños con trastornos neurológicos y del espectro autista, pero no ocurre lo mismo en menores con desarrollo normal.
Los estudios analizados señalan que, en niños con condiciones neurológicas, el uso de melatonina durante periodos prolongados —de uno a dos años— ha mostrado un perfil de seguridad aceptable. Aun así, los expertos recalcan que no debe aplicarse de forma generalizada, ni siquiera en menores con autismo, sin antes haber probado intervenciones conductuales.
En el ámbito farmacológico, la melatonina es el principio activo de Slenyto, un medicamento con receta indicado para el tratamiento del insomnio en niños y adolescentes con trastorno del espectro autista, ciertos trastornos neurogenéticos y, en algunos casos, TDAH, siempre que las medidas de higiene del sueño hayan resultado insuficientes.
Especialistas en medicina del sueño señalan que uno de los principales problemas radica en la venta libre de la melatonina, que favorece su percepción como un “remedio rápido” para el insomnio infantil. Esta práctica, advierten, puede llevar a ignorar las causas reales de los trastornos del sueño, especialmente en niños con desarrollo típico.
La mayoría de los expertos coincide en que su uso solo parece razonable en situaciones muy específicas: insomnio de inicio, a corto plazo y con dosis bajas, mientras se continúa investigando el impacto de esta hormona en el desarrollo infantil.
Ante este panorama, los profesionales abogan por una mejor regulación y por reforzar el mensaje de que la melatonina no sustituye las rutinas saludables de sueño ni la evaluación médica. La recomendación general es clara: antes de recurrir a suplementos, es fundamental consultar con un especialista y priorizar estrategias conductuales adaptadas a cada niño.
