Santiago.– La ansiedad es una reacción natural del cuerpo ante situaciones que se perciben como una amenaza, pero cuando se intensifica puede generar malestar físico y emocional. Expertos advierten que reconocer sus síntomas y aplicar técnicas de control es clave para evitar que se convierta en un problema mayor.
El psicoterapeuta Raúl Padilla explicó que la ansiedad es una respuesta del cuerpo, la mente y la conducta frente a un peligro real o imaginado, y aunque se trata de una reacción “completamente normal”, puede convertirse en insana cuando se activa sin un fin concreto.
Entre los síntomas más frecuentes se encuentran la presión en el pecho, la tensión muscular, la hiperventilación, el cansancio extremo e incluso el insomnio. A nivel emocional, suelen aparecer sentimientos de angustia, preocupación, obsesión y miedo.
“En general se producen cambios en distintos niveles: el vascular, con aumento de la presión y la frecuencia cardiaca; el muscular, con rigidez y entumecimiento; y el respiratorio, con suspiros excesivos”, detalló Padilla.
El especialista señaló que existe una diferencia entre la ansiedad sana, que impulsa a buscar soluciones, y la insana, que se convierte en una hiperactivación sin propósito.
Para reducir estos episodios, el psicoterapeuta recomienda técnicas de atención plena que conecten a la persona con el presente: observar cinco objetos del entorno, escuchar sonidos cercanos, percibir los olores, o sentir la temperatura y el peso del cuerpo al estar sentado.
“Cuando nos enfocamos en los sentidos, la preocupación y la obsesión se diluyen, permitiéndonos vivir el aquí y el ahora”, explicó.
Padilla hizo hincapié en que la respiración profunda es una herramienta esencial para activar el sistema nervioso parasimpático, responsable de la calma y la relajación.
El experto propone la llamada respiración en dos pasos: inhalar aire hasta llenar los pulmones y luego introducir un poco más; seguidamente, exhalar muy despacio, como si se desinflara un globo.
Estas técnicas, sumadas a la práctica constante de la meditación, ayudan a disminuir la activación del cuerpo en momentos de crisis y permiten recuperar claridad mental.
“Es muy difícil mirar los problemas de manera objetiva cuando se está en medio de la ansiedad, pero al bajar el nivel de activación, podemos ver con ojos nuevos la realidad”, señaló.
Finalmente, el especialista recordó que la ansiedad es una respuesta adaptativa heredada de tiempos en que el ser humano debía defenderse de depredadores, pero que en la actualidad, la mayoría de las amenazas son más emocionales que físicas.
“Al aprender a manejarla, descubrimos que muchas veces el león no es tan fiero como lo pintan”, concluyó Padilla.
