La estricta regulación de la propaganda política permite que las ciudades mantengan sus espacios públicos libres de afiches, caravanas y publicidad invasiva
Domi García Saleta
Lima, Perú.– Mientras más de 27 millones de ciudadanos peruanos están convocados a participar en la segunda vuelta presidencial, el país llama la atención por un aspecto poco común en los procesos electorales de América Latina: la ausencia casi total de propaganda política en calles, avenidas y espacios públicos.
Durante un recorrido por la capital peruana resulta difícil encontrar afiches, vallas, vehículos rotulados o imágenes de candidatos en postes, parques, puentes y medios de transporte. Esta realidad responde a una política que ha sido aplicada durante décadas y que busca preservar el orden urbano y el respeto por los espacios públicos.
La segunda vuelta enfrenta a Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, quien obtuvo 2,877,678 votos (17.17%) en la primera ronda, y a Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, que alcanzó 2,015,114 sufragios. En la primera vuelta participaron más de 20 millones de ciudadanos, registrándose una abstención de 23.8%.
La regulación electoral peruana establece que el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) prohíbe la colocación de propaganda política en bienes públicos, incluyendo postes del tendido eléctrico, parques, puentes y otras infraestructuras estatales. Estas medidas buscan evitar la contaminación visual y proteger el ornato de las ciudades.
Además, los gobiernos municipales aplican sanciones económicas a los partidos que incumplen las normas. Las multas pueden alcanzar hasta 5,000 soles peruanos, equivalentes a unos 1,615 dólares, para aquellas organizaciones que coloquen publicidad en lugares prohibidos.
Ante estas restricciones, los candidatos desarrollan sus campañas principalmente a través de plataformas digitales, medios de comunicación tradicionales, actividades presenciales y estrategias de contacto directo con los votantes, sin recurrir a la saturación visual que caracteriza otros procesos electorales de la región.
De cara a la segunda vuelta, Perú exhibe un modelo electoral donde predominan el orden, la limpieza urbana y la educación ciudadana. Mientras los ciudadanos se preparan para acudir a las urnas, las calles permanecen libres de caravanas, contaminación visual y ruido político, permitiendo apreciar la identidad, arquitectura y espacios públicos del país.
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