El chasquido suele deberse a un cambio en las articulaciones y no a que la columna “se acomode”, según fisioterapeutas
Crujirse la espalda es una práctica común entre muchas personas que buscan aliviar la tensión o el dolor lumbar, especialmente cuando sienten rigidez en la parte baja de la espalda. Sin embargo, especialistas advierten que este gesto no siempre significa que algo se esté “recolocando”.
La lumbalgia, uno de los dolores más frecuentes en adultos, afecta la zona baja de la espalda y puede tener múltiples causas, desde malas posturas hasta sobrecarga muscular o falta de movimiento. Ante esta molestia, muchas personas recurren al clásico “crujido” como una forma rápida de sentir alivio.
De acuerdo con el fisioterapeuta Pablo Herrera, vicedecano del Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid, lo que realmente ocurre no es que la espalda vuelva a su lugar, sino un fenómeno dentro de las articulaciones.
El especialista explica que, generalmente, una articulación se separa de forma rápida, lo que provoca la formación de una pequeña cavidad de gas dentro del líquido articular. Ese proceso es el que genera el característico sonido de chasquido.
Además, señala que la sensación de alivio suele ser temporal y está más relacionada con el movimiento, el estiramiento de los tejidos y la forma en que el sistema nervioso percibe momentáneamente la molestia, más que con una verdadera corrección estructural.
Sobre si esta práctica puede resultar dañina, Herrera aclara que en personas sanas, hacerlo ocasionalmente y sin dolor no suele representar un riesgo importante ni existe evidencia sólida de que “desgaste” la espalda con el tiempo.
No obstante, advierte que no es recomendable forzar este gesto constantemente ni depender de él como única forma de alivio, ya que podría ocultar molestias más serias que requieren atención profesional.
El experto señala que si una persona siente la necesidad de crujirse la espalda con mucha frecuencia, presenta dolor persistente o el malestar se extiende hacia la pierna acompañado de hormigueo, debilidad, dolor nocturno intenso o cambios urinarios e intestinales, es importante acudir a evaluación médica.
Como alternativas más saludables para aliviar la tensión, recomienda levantarse y moverse con frecuencia, realizar ejercicios suaves de movilidad y fuerza, cambiar de postura y aplicar calor local si resulta beneficioso.
Los especialistas insisten en que, ante el dolor de espalda, las principales recomendaciones siguen siendo mantenerse activo, recibir orientación adecuada y realizar ejercicio, antes que depender únicamente del crujido para sentirse mejor.
