Rica en antioxidantes, baja en calorías y con compuestos únicos, es una aliada ideal de la dieta mediterránea
SANTIAGO. — La temporada de la granada se extiende de septiembre a diciembre —y en algunas variedades hasta enero—, convirtiéndola en una de las frutas estrella del otoño. Aunque es típica del Mediterráneo y muy accesible, sigue siendo una gran desconocida en muchas mesas, pese a su enorme valor nutricional.
La investigadora Francisca Hernández García, especialista en fruticultura del Instituto Ciagro de la Universidad Miguel Hernández, destaca que la granada es una “fruta funcional” repleta de compuestos bioactivos. “Comer granada o cualquier otra fruta no cura enfermedades, pero sí aporta propiedades que contribuyen al bienestar y la salud”, señala.
Un tesoro nutricional lleno de antioxidantes
Numerosos estudios científicos han demostrado que la granada posee efectos:
• Antioxidantes
• Anticancerígenos
• Antiinflamatorios
• Neuroprotectores
• Cardioprotectores
Además, puede contribuir a la prevención de diabetes, obesidad, problemas de erección y enfermedades bucodentales, siempre dentro de una dieta equilibrada.
Su bajo aporte energético —34 calorías por cada 100 gramos— la convierte en una opción ligera y saludable para incluir en jugos, ensaladas, mermeladas o consumida directamente a través de sus arilos (los granos rojos comestibles).
¿Qué nutrientes aporta?
La granada contiene:
- Vitaminas C, A, E, B6 y K
- Potasio
- Flavonoides
- Polifenoles
- Punicalagina, un antioxidante exclusivo de esta fruta, presente en los granos, la corteza y las membranas internas
“La granada es oro rojo, pero no sabemos explotarlo”, afirma Hernández, quien insiste en la importancia de consumir alimentos locales, de cercanía y de temporada. Incluir esta fruta en la dieta diaria puede marcar una diferencia positiva en la salud, al alcance de todos.
