Un verdadero fenómeno mundial del té matcha está en marcha. Desde cafeterías de Nueva York hasta panaderías de Madrid, el polvo verde japonés se ha convertido en el ingrediente estrella de bebidas, postres y productos “healthy”. Sin embargo, en su país de origen, Japón, la popularidad internacional del matcha ha encendido las alarmas por la escasez del producto, utilizado durante siglos en la tradicional ceremonia del té.
El matcha, a diferencia del té verde convencional, se consume en polvo y no por infusión de hojas. Su preparación sigue un ritual minucioso: se coloca una o dos cucharadas en un cuenco, se agrega agua caliente (no superior a 80 °C) y se mezcla con un batidor de bambú, conocido como chasen, hasta lograr una textura espumosa y sin grumos. Tradicionalmente, se bebe sin azúcar ni leche y se acompaña con un pequeño dulce japonés.
En Occidente, sin embargo, el té matcha se ha reinventado. Hoy es común encontrarlo en versiones como matcha latte, frappés o postres con nata y azúcar, lo que, según los expertos, puede restar sus propiedades saludables. “El problema de añadir ingredientes es que en la mayoría de los casos implica más azúcares y grasas”, advierten los nutricionistas, quienes recomiendan optar por la versión tradicional.
¿Es tan saludable como dicen?
El atractivo del matcha no solo radica en su sabor —una mezcla entre dulce, vegetal y ligeramente amargo—, sino también en su reputación como bebida saludable. No obstante, los expertos advierten que los beneficios reales deben analizarse con cautela.
De acuerdo con Andrea Calderón, directora del Máster Universitario de Nutrición de la Universidad Europea de Madrid, el matcha es más concentrado en antioxidantes, especialmente EGCG (galato de epigalocatequina), un compuesto asociado a efectos protectores contra enfermedades cardiovasculares, neurodegenerativas y metabólicas.
Además, contiene menos cafeína que el café, por lo que es una alternativa más suave para quienes son sensibles a esta sustancia. Sin embargo, Calderón subraya que el consumo excesivo puede elevar temporalmente la presión arterial e interferir con la absorción de hierro si se toma junto a comidas principales.
Respecto al mito del matcha como bebida adelgazante, la especialista es tajante: “Puede ayudar ligeramente al metabolismo y al control del apetito, pero no provoca una pérdida de peso significativa. Es una excelente adición a una dieta equilibrada, pero no una solución mágica”.
La evidencia científica aún es limitada
Aunque diversos estudios sugieren que el consumo de té matcha podría tener efectos positivos frente a enfermedades cardiovasculares, diabetes e incluso algunos tipos de cáncer, los científicos aclaran que la evidencia aún no es concluyente.
“Faltan investigaciones a largo plazo que confirmen los beneficios atribuidos al matcha”, insisten los profesionales de la salud. En resumen, la bebida milenaria japonesa puede ser una opción saludable dentro de un estilo de vida equilibrado, pero su fama global parece estar impulsada tanto por su atractivo visual y versatilidad gastronómica como por sus posibles propiedades.
Mientras tanto, en Japón, los productores buscan equilibrar la demanda internacional sin comprometer la calidad del té que, durante siglos, ha sido símbolo de armonía, respeto y pureza espiritual.
