Dormir bien no solo depende de tener horarios regulares o evitar las pantallas antes de acostarse. La alimentación juega un papel clave en la calidad del sueño, según especialistas en salud y neurología.
De acuerdo con la Sociedad Española de Neurología (SEN), cerca del 48% de los adultos no logra un sueño de calidad y el 54% duerme menos de las horas recomendadas. Además, uno de cada tres se despierta con la sensación de no haber descansado lo suficiente, siendo los malos hábitos la causa principal.
Hábitos que favorecen el sueño
Los expertos recuerdan que mantener una vida saludable, realizar ejercicio, reducir el estrés y adecuar el entorno del dormitorio son factores decisivos. Dormir en un ambiente silencioso, oscuro y confortable ayuda a alcanzar un descanso reparador.
Pero también la cena puede marcar la diferencia. Sofía Rodríguez Moroder, directora de la Clínica Craneosalud, explica que “la alimentación es nuestra primera y más poderosa medicina. Lo que comemos no solo nos nutre, sino que envía información a nuestras células y sistemas”. Una cena ligera y equilibrada, señala, puede convertirse en el reinicio que el cuerpo necesita para entrar en un estado de calma.
Alimentos que inducen al descanso
Entre los alimentos recomendados para favorecer el sueño están:
- Triptófano: presente en pavo, pollo, huevos y lácteos como la leche caliente, ayuda a producir serotonina y melatonina, hormonas que regulan el ciclo del sueño.
- Magnesio: conocido como el “mineral relajante”, contribuye a relajar los músculos y el sistema nervioso. Se encuentra en espinacas, acelgas, almendras, nueces, semillas de calabaza o chía.
- Carbohidratos complejos: como la avena o el arroz integral, que facilitan que el triptófano llegue al cerebro.
- Cerezas y plátanos: fuentes naturales de melatonina y potasio que ayudan a relajar el cuerpo.
Lo que conviene evitar
No todo se trata de lo que comemos, sino también de lo que dejamos fuera de la cena:
- Ultraprocesados: cargados de azúcares y grasas, alteran el metabolismo nocturno y pueden causar indigestión.
- Alcohol: aunque inicialmente provoca somnolencia, interrumpe las fases profundas del sueño, en especial la fase REM.
- Comidas pesadas y picantes: generan reflujo, acidez y una sensación de pesadez que impide el descanso.
En resumen, una cena ligera, nutritiva y consciente puede convertirse en el mejor aliado para conciliar el sueño y despertar realmente descansado.
