Durante años, el punto G ha sido considerado la principal zona de placer en el cuerpo femenino, pero, según la psicóloga y sexóloga clínica Esperanza Gil, es fundamental hablar de zonas erógenas en lugar de puntos concretos. Esto ayuda a evitar expectativas rígidas y resalta la diversidad del placer femenino.
La sexualidad femenina ha sido objeto de mitos y debates durante siglos, pero gracias a estudios y relatos personales, se ha logrado un mayor entendimiento sobre la anatomía del placer. Según Gil, el cuerpo femenino obtiene placer no solo a nivel fisiológico, sino también a través de factores emocionales, psicológicos y sociales.
La zona A: una nueva dimensión del placer
Además del punto G, existe la zona A, ubicada en la parte más profunda de la pared anterior de la vagina, justo antes del cuello uterino. Según Gil, su estimulación genera un placer profundo y expansivo, diferente a la sensación más intensa y localizada del clítoris o la zona G.
🔹 Mayor lubricación: La estimulación de la zona A puede provocar un aumento significativo de la lubricación, lo que intensifica la experiencia.
🔹 Respuestas emocionales: Algunas mujeres han reportado sensaciones emocionales o espirituales, destacando que este tipo de placer puede ir más allá de lo físico.
🔹 Experiencia variable: No todas las mujeres sienten placer al estimular esta zona. Algunas pueden experimentar molestia o incomodidad, lo que puede deberse a factores fisiológicos como la tensión muscular o la sensibilidad del cuello uterino, o incluso a aspectos emocionales.
Consejos para explorar la zona A
Para aquellas personas interesadas en descubrir esta zona, la experta recomienda:
✅ Ir con calma y sin prisas, evitando movimientos bruscos.
✅ Probar diferentes posturas que permitan una exploración cómoda, como elevar ligeramente las caderas.
✅ Usar lubricante acuoso para mejorar la fluidez de los movimientos.
✅ Incorporar juguetes eróticos diseñados con curvatura y mayor longitud, similares a los recomendados para la zona G.
En definitiva, la exploración de la sexualidad debe ser un proceso libre de expectativas y basado en la autoconexión y el autoconocimiento, permitiendo descubrir lo que realmente genera placer en cada persona.