En una decisión sin precedentes en la era del movimiento #MeToo, el Festival de Cine de Cannes prohibió la presencia del actor francés Théo Navarro-Mussy en la alfombra roja durante el estreno de la película Case 137, programado para la noche del jueves. El anuncio fue confirmado por el director del certamen, Thierry Frémaux, en declaraciones a la revista francesa Télérama.
Navarro-Mussy, quien interpreta un papel secundario en la cinta, enfrenta acusaciones de violación presentadas por tres exparejas en los años 2018, 2019 y 2020. Aunque el caso fue desestimado recientemente por falta de pruebas, las demandantes han anunciado su intención de apelar, lo que mantiene activa la investigación.
«Es precisamente porque se ha presentado una apelación y la investigación sigue abierta, que hemos decidido actuar con cautela», explicó Frémaux. «Cuando la justicia concluya de forma definitiva, evaluaremos la situación nuevamente».
La abogada del actor, Marion Pouzet-Gagliardi, aseguró a Télérama que hasta el momento no ha sido informada de ningún procedimiento legal en curso, y cuestionó la formalidad de la apelación anunciada.
Por su parte, la productora de Case 137, Haut et Court, confirmó haber sido alertada sobre el caso la semana pasada y acordó con la organización del festival excluir al actor del evento. «Aunque las acusaciones son anteriores a la producción, consideramos que lo más adecuado es actuar con respeto hacia las denunciantes, sin dejar de reconocer la presunción de inocencia de Navarro-Mussy», expresó la compañía en un comunicado.
La decisión marca un giro en la postura histórica del festival, que en el pasado ha sido criticado por permitir la participación de figuras cuestionadas por conductas sexuales inapropiadas. Este año, Cannes abrió sus puertas pocas horas después de que el célebre actor francés Gérard Depardieu fuera condenado por acoso sexual y recibiera una pena de prisión suspendida de 18 meses.
Juliette Binoche, presidenta del jurado de esta edición, aseguró que el festival está alineado con el clima actual: “#MeToo tardó en impactar en Francia, pero ahora la reacción es clara. El festival está en sintonía con los cambios que atraviesa la sociedad”.
Esta medida parece señalar un cambio definitivo en la política del evento cinematográfico más importante del mundo, en medio de un panorama cultural que exige mayor responsabilidad frente a los casos de violencia sexual.