Tomar decisiones puede ser complicado, especialmente cuando las opciones pueden tener un impacto significativo en nuestra vida. La psiquiatra Rosa Molina, autora del libro Una mente con mucho cuerpo, propone un enfoque práctico para facilitar este proceso y evitar quedarnos atrapados en un mar de dudas y listas interminables de pros y contras.
La naturaleza de las decisiones
Tomamos decisiones constantemente, desde lo que desayunamos hasta cómo organizamos el día. Estas decisiones suelen ser intrascendentes, pero cuando enfrentamos elecciones importantes, como cambiar de trabajo o mudarnos, la incertidumbre puede ser abrumadora. Según Molina, cuanto más difícil resulta elegir entre dos opciones, es posible que ambas sean igual de válidas o acertadas.
Un error común, explica, es considerar las circunstancias como fijas, cuando en realidad son dinámicas y cambian con el tiempo. Este enfoque estático nos impide ver más allá del presente o el futuro inmediato, dificultando tomar perspectiva y evaluar los posibles resultados a largo plazo. Para abordar esto, la experta sugiere aplicar la regla del 10-10-10.
La regla del 10-10-10
Esta técnica consiste en reflexionar sobre cómo una decisión afectará tu vida en tres horizontes temporales: 10 minutos, 10 meses y 10 años. Esto ayuda a poner las cosas en perspectiva, relativizar su impacto y analizar con mayor claridad las consecuencias. Muchas veces, decisiones que en su momento parecen gigantescas pierden peso con el tiempo.
Consejos adicionales para tomar decisiones:
- Haz una lista de pros y contras ponderados. No todas las variables tienen el mismo peso; otorga una puntuación a cada una.
- Considera factores emocionales y sociales. Por ejemplo, al decidir sobre un trabajo, evalúa también el ambiente laboral.
- Evita decidir en caliente. Tómate un tiempo para reflexionar y evita actuar impulsivamente.
- Acepta que no hay decisiones equivocadas. Si estás indeciso, probablemente ambas opciones sean válidas.
- Confía en tu instinto. Identifica tus reacciones corporales para guiarte.
- No le des vueltas al pasado. Evita caer en un ciclo de arrepentimientos por decisiones ya tomadas.
- Huye del «¿y si…?». Este pensamiento te llevará a la parálisis.
- Recuerda que no decidir también es una decisión. Dejar de actuar es una elección con consecuencias.
- Valora que decidir abre puertas. La indecisión puede cerrarlas y limitar tu crecimiento.
Adoptar estas estrategias puede ayudarte a enfrentar elecciones con mayor seguridad y claridad, minimizando el estrés que genera la incertidumbre.