El fundador de Grupo Ramos deja un legado empresarial de más de seis décadas, marcado por la innovación, el compromiso con la República Dominicana y la expansión del comercio minorista
Bartolo García
Román Ramos Uría, fundador de Grupo Ramos y una de las figuras más influyentes del comercio dominicano, falleció este 5 de agosto de 2026, dejando un legado de más de seis décadas dedicadas al crecimiento empresarial y a la modernización del sector minorista en la República Dominicana.
Nacido en Pola de Allande, Asturias (España), Ramos llegó al país en 1959, con apenas 17 años y un contrato de trabajo. Tras iniciar su trayectoria en M. González y Compañía, asumió la administración de La Sirena, una pequeña tienda de tejidos que se convertiría en el punto de partida de una de las empresas más importantes del país.
En 1965, en medio de la Guerra de Abril y de un complejo escenario económico, adquirió junto a un socio el establecimiento de la avenida Mella por una inversión inicial de RD$50,000. A partir de ese momento impulsó una transformación que convirtió a La Sirena en una cadena de referencia dentro del comercio nacional.
La expansión continuó en 1979, cuando la familia Ramos fortaleció su presencia en el mercado de alimentos al transformar el Supermercado García en Súper Pola. Posteriormente, en 1985, inauguró una nueva tienda La Sirena en la calle Del Sol, en Santiago, mientras que en 1999 consolidó el crecimiento del negocio mediante la fusión de las empresas familiares bajo la razón social de Grupo Ramos.

El crecimiento de la organización se aceleró en los años siguientes. En 2006 adquirió cinco nuevos establecimientos; en 2011 incursionó en el negocio inmobiliario con Multiplaza Higüey y, un año después, lanzó Aprezio, un formato comercial orientado a consumidores que realizan compras pequeñas y frecuentes, diversificando aún más su presencia en el mercado.
Durante toda su trayectoria, Don Román se distinguió por su compromiso con la República Dominicana, país que eligió como hogar y donde desarrolló el proyecto empresarial al que dedicó su vida. Ese vínculo fue reconocido oficialmente en 2025, cuando recibió la nacionalidad dominicana por naturalización privilegiada, en reconocimiento a sus aportes al desarrollo económico y social del país.
La familia Ramos Fernández agradeció las muestras de solidaridad recibidas e informó que, en lugar de enviar flores, quienes deseen honrar su memoria podrán realizar donativos a la Fundación Fe y Alegría. Con su partida, el país despide a uno de los empresarios más trascendentales de su historia reciente, cuyo legado de liderazgo, innovación y compromiso seguirá vivo en Grupo Ramos y en el desarrollo del comercio dominicano.
