Durante las Fiestas Patronales de Santa Ana, el arzobispo coadjutor de Santiago llamó a fortalecer los valores del servicio, la sencillez y el compromiso con el bien común
Las Palomas, Licey al Medio, Santiago.– El arzobispo coadjutor de la Arquidiócesis de Santiago, monseñor Carlos Tomás Morel Diplán, llamó a los fieles a practicar la humildad, la sencillez y el espíritu de servicio, al advertir que la vanidad se ha convertido en uno de los principales males que afectan a la sociedad actual. Sus reflexiones fueron compartidas durante la celebración de las Fiestas Patronales de Santa Ana.
Durante su homilía, el prelado recordó que todas las personas nacen en igualdad de condiciones, independientemente de su origen, y señaló que con el paso del tiempo muchos permiten que la vanidad transforme su comportamiento, llevándolos a creerse superiores por los bienes materiales o las posiciones que ocupan.

Monseñor Morel Diplán afirmó que la verdadera grandeza del ser humano no depende de las riquezas ni de las apariencias, sino de la capacidad de escuchar, servir y actuar con prudencia. Explicó que la humildad fortalece la convivencia y el respeto, mientras que la vanidad fomenta el egoísmo, la división y los conflictos sociales.
El arzobispo también reflexionó sobre el creciente consumismo, indicando que muchas personas invierten grandes recursos en lujos, fiestas, vehículos y viajes, mientras persisten importantes necesidades en áreas como la salud, la educación, el agua potable y la energía, por lo que exhortó a hacer un uso más responsable de los recursos.
Asimismo, recordó el mensaje del Evangelio al señalar que la sociedad necesita «signos vivos» de esperanza, representados por personas que den ejemplo mediante la austeridad, la honestidad, el trabajo y el compromiso con los valores cristianos.
En otro momento de su mensaje, llamó a quienes aspiran a ocupar posiciones de liderazgo a demostrar primero su capacidad de servir con responsabilidad en los espacios más cercanos. Sostuvo que el verdadero liderazgo se construye con honestidad, compromiso y servicio, y no únicamente con discursos o ambiciones personales.
Finalmente, monseñor Carlos Tomás Morel Diplán invitó a los presentes a convertirse en referentes positivos para sus familias y comunidades, promoviendo una cultura basada en la solidaridad, el respeto, la sencillez y el servicio desinteresado, como base para construir una sociedad más justa, humana y fraterna.
Con información de José Toribio
