Edwin Encarnación, Rafael “Perucho” Contreras y Demetrio Guerrero Santillán serán inmortalizados el próximo 6 de septiembre por sus destacadas trayectorias y aportes deportivos
Bartolo García
LA ROMANA.– El Comité Permanente del Salón de la Fama de los Inmortales del Deporte Romanense anunció la elección de los primeros tres homenajeados que serán exaltados durante su Décimo Ceremonial, programado para el domingo 6 de septiembre.
El presidente de la institución, José Reyes, informó que los escogidos son los ex peloteros Edwin Encarnación y Rafael “Perucho” Contreras, además de Demetrio Antonio Guerrero Santillán, quien ingresará en la categoría de propulsor por sus aportes al desarrollo del béisbol en La Romana.
La ceremonia comenzará a las 10:00 de la mañana en el auditorio de la Alianza Juvenil para el Deporte y la Cultura, ubicado en el sector Buena Vista Norte, donde serán reconocidas las trayectorias de los nuevos inmortales.

Edwin Encarnación, considerado uno de los deportistas romanenses de mayor trascendencia internacional, disputó 16 temporadas en las Grandes Ligas y se destacó principalmente con los Azulejos de Toronto y los Indios de Cleveland. Fue seleccionado tres veces al Juego de Estrellas y acumuló 1,832 imparables, 424 cuadrangulares y 1,261 carreras impulsadas.
El antiguo bateador también formó parte de la selección dominicana que conquistó de manera invicta el Clásico Mundial de Béisbol de 2013. Entre 2010 y 2019 fue reconocido como uno de los bateadores de poder más peligrosos de las Grandes Ligas, consolidando una carrera marcada por la disciplina y la perseverancia.

Por su parte, Demetrio Guerrero Santillán será exaltado por su labor como dirigente y propulsor del deporte. Presidió la Asociación de Béisbol de La Romana entre 1992 y 2005, desempeñó funciones en la Federación Dominicana de Béisbol y gestionó importantes mejoras en estadios, oficinas deportivas y condiciones laborales para árbitros y anotadores.
Rafael “Perucho” Contreras será reconocido por una trayectoria que abarcó el béisbol amateur, profesional y las ligas menores de los Mets de Nueva York, además de participaciones en México y con los Tigres del Licey. Su conducta ejemplar, elegancia defensiva y compromiso con el deporte lo convirtieron en una figura admirada y en un referente para las nuevas generaciones de atletas romanenses.
