Los gases intestinales figuran entre las molestias digestivas más comunes y pueden afectar de forma notable el bienestar diario. Especialistas coinciden en que su aparición está estrechamente relacionada con los alimentos que se consumen, la manera de prepararlos y ciertos hábitos al comer.
De acuerdo con dietistas-nutricionistas consultadas por CuídatePlus, los alimentos ricos en compuestos azufrados suelen estar entre los principales responsables del exceso de gases, ya que favorecen la producción de sulfuro de hidrógeno en el intestino. Estos compuestos se encuentran tanto en productos de origen animal —como carnes, pescados, huevos y lácteos— como en algunos vegetales.
Entre las verduras que con mayor frecuencia se asocian a la aparición de gases se mencionan el apio, la cebolla, la lechuga, la col rizada, los espárragos y los tomates. No obstante, las especialistas del Colegio Profesional de Dietistas-Nutricionistas de Galicia (Codinugal) aclaran que la reacción a estos alimentos varía según cada persona, ya que la microbiota intestinal influye directamente en la cantidad de gases que se generan.
La fibra, por ejemplo, se asimila gracias a la fermentación que realizan los microorganismos intestinales, un proceso que produce gases de forma natural. En algunos casos, cuando la hinchazón y el malestar son persistentes, el exceso de gases puede ser una señal de problemas digestivos como el síndrome de intestino irritable, trastornos de malabsorción o el sobrecrecimiento bacteriano intestinal (SIBO).
Cómo cocinar para reducir los gases
Las expertas señalan que los vegetales crudos suelen provocar más gases que los cocidos. Por ello, recomiendan prepararlos al vapor, salteados o con poca agua. También sugieren incorporar hierbas y especias como anís, cilantro, hinojo o perejil, que ayudan a facilitar la expulsión de los gases. Otra alternativa útil es consumir las verduras en forma de puré, ya que este método reduce su contenido de fibra efectiva y mejora la digestión.
Hábitos que influyen en la hinchazón
Además de la dieta, ciertos hábitos pueden aumentar la producción de gases intestinales. Entre ellos destacan el consumo de bebidas carbonatadas, comer demasiado rápido, masticar chicle y el estrés. También se aconseja cuidar el momento del día en que se ingieren alimentos más flatulentos, evitando su consumo en la noche, cuando la digestión suele ser más lenta debido a la posición horizontal durante el descanso.
Dieta equilibrada, la mejor aliada
Estudios recientes sugieren que las dietas ricas en productos de origen animal y pobres en fibra pueden estar asociadas a una mayor producción de gases. En contraste, una alimentación equilibrada, rica en frutas, vegetales y legumbres, contribuye a una mejor salud intestinal. Los especialistas subrayan que el objetivo no es eliminar alimentos saludables, sino mantener un consumo adecuado de fibra y evitar excesos que también puedan generar molestias digestivas.
En conclusión, ajustar la dieta, mejorar los hábitos alimentarios y conocer la respuesta individual del organismo son claves para reducir la hinchazón y convivir mejor con los gases intestinales sin renunciar a una alimentación sana.
