El uso de velas aromáticas se ha convertido en una práctica habitual en muchos hogares, especialmente como elemento decorativo y de relajación. Sin embargo, investigaciones científicas recientes advierten que estos productos podrían tener efectos negativos sobre la calidad del aire interior y, en consecuencia, sobre la salud respiratoria e inmunológica.
Un estudio publicado en la revista Nature analizó no solo la emisión de partículas contaminantes generadas por la combustión de velas aromáticas, sino también su impacto en el microbioma del aire dentro de los hogares. Para ello, los investigadores tomaron muestras en distintos puntos de una vivienda: cerca de la vela encendida, a tres metros y a seis metros de distancia.
Los resultados revelaron que quemar velas aromáticas altera de manera significativa la calidad del aire interior, incrementando la concentración de partículas en suspensión (PM). Las partículas de mayor tamaño tienden a concentrarse cerca de la fuente de combustión, mientras que las más pequeñas se dispersan fácilmente por toda la habitación, alcanzando zonas alejadas del lugar donde se enciende la vela.
En cuanto al microbioma aéreo, el estudio detectó un aumento de determinadas bacterias tras la combustión, especialmente Phyllobacterium myrsinacearum, presente en vesículas bacterianas de tamaño nanométrico. Estas partículas microscópicas pueden permanecer suspendidas en el aire y ser inhaladas, lo que plantea interrogantes sobre su posible impacto biológico en el organismo humano.
Los autores del estudio advierten que estas vesículas bacterianas y las partículas finas generadas pueden interactuar con células humanas y modular respuestas del sistema inmunológico. En exposiciones prolongadas, este fenómeno podría aumentar el riesgo de afecciones respiratorias o alteraciones inmunológicas, especialmente en personas sensibles.
Aunque la investigación se desarrolló en un entorno controlado con ventilación limitada para reducir la influencia del aire exterior, los científicos consideran que los cambios observados se deben principalmente a la combustión de las velas. Además, recuerdan que otros hábitos cotidianos que implican combustión, como cocinar o fumar, ya han demostrado efectos similares sobre las comunidades microbianas del aire interior.
Los especialistas subrayan la importancia de una ventilación adecuada en espacios cerrados para reducir la acumulación de partículas contaminantes y minimizar posibles riesgos para la salud asociados al uso frecuente de velas aromáticas.
Conclusiones similares presenta otro estudio difundido en Environmental Science & Technology Letters, el cual señala que las ceras perfumadas —incluidas las utilizadas en velas aromáticas— pueden liberar nanopartículas extremadamente pequeñas junto con compuestos químicos responsables del aroma. Estas partículas pueden penetrar profundamente en los pulmones e incluso llegar al torrente sanguíneo.
La investigación destaca que las fragancias juegan un papel clave en la formación de estas nanopartículas, ya que las ceras sin aroma no producen el mismo efecto. Por ello, los expertos advierten que las velas aromáticas no necesariamente son más seguras que las tradicionales y recomiendan continuar investigando para comprender plenamente sus posibles consecuencias para la salud, en especial en niños y personas con afecciones respiratorias.
