Especialistas explican que se trata de un cuadro transitorio que suele desaparecer sin complicaciones, aunque puede generar preocupación en los padres.
El cólico del lactante es una condición frecuente en los recién nacidos y se manifiesta principalmente por episodios de llanto intenso e inconsolable. Aunque es normal que los bebés lloren varias veces al día, los pediatras consideran que existe cólico cuando un niño sano llora durante más de tres horas diarias, al menos tres días a la semana, por un período cercano a tres semanas.
Este tipo de llanto suele aparecer entre el atardecer y las primeras horas de la madrugada. De acuerdo con la Sociedad Española de Pediatría, alrededor de tres de cada diez bebés presentan cólicos, generalmente entre la tercera y la sexta semana de vida, y pueden prolongarse hasta los tres o cuatro meses. Si el llanto persiste más allá de ese tiempo, es necesario descartar otras causas médicas.
Las causas exactas del cólico del lactante aún no están claramente definidas. Algunos especialistas han relacionado su aparición con la alimentación, aunque no existen pruebas científicas concluyentes que lo confirmen. Se ha planteado la posibilidad de intolerancia a la leche de vaca, pero también se ha observado que el cólico puede afectar a bebés alimentados exclusivamente con leche materna.
Otras teorías apuntan a la presencia de gases, aunque no está claro si estos son la causa del cólico o una consecuencia del aire que el bebé traga al llorar. Asimismo, algunos expertos señalan que una digestión rápida o incompleta podría influir en la aparición del malestar. También se ha identificado que los hijos de madres fumadoras tienen mayor probabilidad de padecer esta condición.
El principal síntoma del cólico es el llanto persistente, acompañado en algunos casos de señales físicas como la flexión de las piernas hacia el abdomen, enrojecimiento de la piel y expulsión de gases. Sin embargo, no todos los bebés presentan los mismos síntomas, lo que dificulta identificar un patrón único.
En cuanto a la prevención, los especialistas reconocen que resulta complicada debido a la falta de una causa clara. No obstante, recomiendan hacer eructar al bebé después de cada toma para reducir la ingesta de aire durante la alimentación.
Actualmente, el cólico del lactante no se clasifica en distintos tipos y su diagnóstico se basa principalmente en la observación clínica. Si el llanto cumple con los criterios de duración y frecuencia establecidos, el pediatra puede considerar esta condición como la causa probable.
El tratamiento suele centrarse en medidas de cuidado y en la creación de rutinas diarias, especialmente relacionadas con el sueño. También se aconseja vigilar la forma en que el bebé se alimenta, asegurándose de que no trague demasiado aire y de que eructe tras cada toma.
En algunos casos, se sugiere que la madre, si amamanta, reduzca el consumo de estimulantes como café o té y evite ciertos alimentos potencialmente alergénicos, siempre bajo supervisión profesional.
Para aliviar el malestar del bebé, los especialistas recomiendan acciones sencillas como cargarlo en brazos y mecerlo suavemente, pasearlo en el cochecito, ofrecerle un chupete o realizar masajes suaves en el abdomen. Aunque el llanto puede resultar frustrante para los padres, los expertos insisten en que el cólico del lactante es una etapa pasajera que, con paciencia y acompañamiento adecuado, tiende a superarse con el paso del tiempo.
