Expertos de la Sociedad Española de Neurología explican qué es, cuáles son sus síntomas, factores de riesgo y cómo puede prevenirse.
El Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa que afecta principalmente a personas mayores de 65 años, aunque también puede presentarse en edades más tempranas. De acuerdo con especialistas de la Sociedad Española de Neurología (SEN), esta patología ocurre cuando se acumulan proteínas anormales en distintas zonas del cerebro, alterando su funcionamiento y provocando daños irreversibles.
La vocal de la SEN, Silvia Gil, explica que este proceso “genera síntomas que dependen de la zona cerebral donde se depositan esas proteínas”. Con el tiempo, este deterioro conduce a la muerte progresiva de neuronas y al deterioro de las funciones cognitivas.
Por su parte, Juan Fortea, coordinador del Grupo de Estudio de Conducta y Demencias de la SEN, señala que esta pérdida neuronal provoca “una gran discapacidad y dependencia”, dificultando que el paciente pueda realizar actividades cotidianas.
Un origen multifactorial
Aunque la causa exacta sigue siendo desconocida, los expertos señalan que el Alzheimer responde a múltiples factores. Entre los procesos asociados se encuentran:
- Acumulación de proteínas en el cerebro (beta-amiloide y tau).
- Inflamación y cambios vasculares.
- Alteraciones del sistema inmunológico.
- Factores genéticos.
Los casos hereditarios son minoritarios y representan únicamente el 1 % de todos los diagnósticos.
Factores de riesgo
Entre los elementos que aumentan la probabilidad de desarrollar Alzheimer destacan:
- Edad: el mayor factor de riesgo. El diagnóstico suele darse entre los 70 y 80 años.
- Sexo: las mujeres tienen mayor incidencia, principalmente por su mayor esperanza de vida.
- Antecedentes familiares: el 40 % de los pacientes presenta casos previos en su familia.
- Genética: ciertas mutaciones pueden predisponer al desarrollo de la enfermedad.
- Hábitos y factores ambientales: el tabaco, la contaminación y una dieta alta en grasas pueden incrementar el riesgo.
Síntomas: del olvido leve a la pérdida de autonomía
El Alzheimer suele comenzar con pequeñas pérdidas de memoria que pasan desapercibidas. Con la evolución de la enfermedad, el paciente puede presentar:
- Dificultad para retener nueva información (memoria a corto plazo).
- Problemas para recordar datos personales (memoria a largo plazo).
- Alteración del razonamiento.
- Pérdida de vocabulario o dificultad para comprender palabras (afasia).
- Pérdida de coordinación para realizar movimientos simples (apraxia).
- Desorientación incluso en lugares familiares.
- Cambios de humor, apatía o irritabilidad.
Estas alteraciones terminan afectando por completo la autonomía del paciente.
Prevención: hábitos que ayudan a proteger el cerebro
La SEN enfatiza dos recomendaciones principales:
- Detección temprana. Consultar al médico ante los primeros signos de pérdida de memoria.
- Entrenamiento cognitivo. Estimular la mente mediante lectura, juegos, aprendizaje y actividades sociales.
Además, llevar un estilo de vida saludable —dieta equilibrada, ejercicio regular, evitar el tabaco y controlar factores cardiovasculares— puede contribuir a reducir el riesgo de deterioro cognitivo.
El Alzheimer continúa siendo uno de los mayores desafíos de la salud pública, especialmente en sociedades con población cada vez más envejecida. La detección precoz y los hábitos preventivos se posicionan como las mejores herramientas para enfrentarlo.
