Un estudio identifica a las mujeres de la Generación X como el grupo más vulnerable a desarrollar dependencia hacia este tipo de comida
Santiago.– Los alimentos ultraprocesados, presentes en refrescos, bollería, precocinados y cereales industriales, no solo están transformando la dieta moderna: también pueden generar adicción, de una forma muy similar a las drogas o al alcohol. Así lo confirma un estudio publicado en la revista Addiction, que describe el perfil de las personas más propensas a desarrollar dependencia hacia este tipo de productos, especialmente dentro de la Generación X.
Nacidos entre 1965 y 1981, los integrantes de esta generación fueron los primeros en crecer expuestos desde la infancia a los alimentos ultraprocesados, ricos en grasas, azúcares, sal y saborizantes artificiales. Hoy, con edades comprendidas entre los 44 y 60 años, representan un grupo ideal para analizar los efectos del consumo prolongado de este tipo de productos sobre la salud física y mental.
Una adicción comparable a la de las drogas
Según la investigación, realizada por la Universidad de Michigan, las personas adictas a los ultraprocesados experimentan síntomas similares a los de otras adicciones: ansia intensa por consumir, dificultad para controlar la ingesta, síndrome de abstinencia y evitación de actividades sociales por temor a comer en exceso.
Los resultados muestran que el 21% de las mujeres y el 10% de los hombres de la Generación X cumplen los criterios de adicción, frente a un 12% de mujeres y 4% de hombres entre los baby boomers (de 65 a 80 años), quienes estuvieron menos expuestos a estos productos durante su infancia.
La influencia del marketing y los hábitos de consumo
Los investigadores apuntan que la diferencia entre generaciones puede deberse al impacto del marketing agresivo dirigido a mujeres en los años 80, cuando proliferaron los productos “bajos en grasa” o “para microondas”.
Estas estrategias de venta promovieron el consumo de alimentos ricos en carbohidratos refinados y aditivos, reforzando hábitos de alimentación compulsiva entre muchas jóvenes de la época.
“La exposición temprana a los ultraprocesados puede generar patrones de adicción que se consolidan en etapas críticas del desarrollo”, explica Ashley Gearhardt, profesora de Psicología de la Universidad de Michigan. “Dado que los niños y adolescentes actuales consumen aún más ultraprocesados, es probable que las generaciones futuras enfrenten tasas más altas de adicción alimentaria”, advierte.
El perfil de los más vulnerables
El estudio identifica un perfil mayoritario entre las personas adictas a los ultraprocesados:
- Mujeres de entre 50 y 64 años.
- Con problemas de salud mental.
- En situación de aislamiento o soledad.
- Con sobrepeso u obesidad.
- Y con mala salud física general.
Un reto creciente para la salud pública
Los expertos alertan de que la normalización del consumo de estos productos, junto con su bajo costo y su alto poder adictivo, podría convertirlos en uno de los principales problemas de salud de las próximas décadas.
La investigación refuerza la necesidad de promover una alimentación basada en productos frescos y naturales, así como de regular la publicidad y el acceso a los ultraprocesados, especialmente entre los más jóvenes.
