La apnea obstructiva del sueño (AOS) es un trastorno respiratorio que afecta al 5-7% de la población española, aunque los expertos advierten que la mayoría de los casos aún no están diagnosticados. Se estima que alrededor de dos millones de personas en España sufren apnea del sueño sin saberlo, lo que eleva el riesgo de complicaciones graves para la salud.
Una enfermedad infradiagnosticada
Actualmente, más de 600.000 pacientes reciben tratamiento, pero la cifra real de afectados sería mucho mayor. La Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ) alerta de que muchos síntomas se han normalizado, como los ronquidos intensos, las pausas en la respiración nocturna, los despertares frecuentes o la sensación de mal descanso.
La neumóloga Alejandra Roncero Lázaro, directora del Programa de Investigación en Sueño de Separ, señala que estos signos deben ser motivo de sospecha, pues ignorarlos puede tener consecuencias severas.
Riesgo creciente y más frecuente en mujeres
Un estudio publicado en The Lancet proyecta que, para 2050, Estados Unidos tendrá un 35% más de pacientes adultos con apnea del sueño, con un crecimiento especialmente notable entre mujeres (65% más casos). En España, advierten los expertos, la tendencia sería similar debido al envejecimiento de la población y al aumento del índice de masa corporal.
Señales de alerta
La apnea del sueño interrumpe el descanso y provoca fatiga, irritabilidad y somnolencia diurna. Estas consecuencias impactan en la vida social y laboral del paciente, e incluso se asocian a un mayor riesgo de accidentes de tráfico o domésticos.
Pero los efectos van más allá: las pausas respiratorias generan hipoxia, una disminución de oxígeno en sangre y órganos vitales. Estudios realizados en España han vinculado esta falta de oxígeno con enfermedades cardiovasculares como la hipertensión, el ictus, la angina de pecho y el infarto de miocardio.
Relación con el cáncer
La hipoxia nocturna también se ha asociado con una mayor incidencia y progresión del cáncer. Según el especialista Romero, este bajo nivel de oxígeno podría favorecer el crecimiento tumoral y dificultar la acción del sistema inmune.
Conexión con el Alzheimer
Otro hallazgo preocupante es la relación de la apnea del sueño con el Alzheimer. Investigaciones del CIBER han mostrado que la fragmentación del sueño y la hipoxia generan procesos inflamatorios y oxidativos que dañan las neuronas. Esto no solo aumenta el riesgo de padecer Alzheimer, sino que la prevalencia de la apnea es más alta entre quienes ya lo sufren.
El investigador Adriano Targa señala que, aunque faltan estudios concluyentes, tratar la apnea del sueño podría convertirse en una herramienta preventiva frente a esta enfermedad neurodegenerativa.
Un llamado a la detección temprana
Los especialistas insisten en la importancia de identificar los síntomas y buscar atención médica. Un diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado pueden mejorar la calidad de vida de los pacientes y prevenir complicaciones graves que afectan al corazón, al cerebro y al sistema inmune.
