Expertos advierten sobre los riesgos de la hipertermia y llaman a reforzar medidas de prevención durante las olas de calor
Con la llegada de las altas temperaturas, médicos y autoridades sanitarias alertan sobre el golpe de calor, también conocido como shock térmico, una de las formas más graves de hipertermia que puede tener consecuencias fatales si no se trata a tiempo.
El golpe de calor ocurre cuando el cuerpo pierde su capacidad de regular la temperatura debido a la exposición a climas extremos o al exceso de ejercicio físico, lo que provoca un sobrecalentamiento que puede dañar órganos vitales. En los casos más graves, la muerte puede producirse en menos de 24 horas.
En España, la mayoría de los episodios se concentran en julio y agosto, especialmente en los primeros días de una ola de calor, cuando el organismo aún no ha desarrollado mecanismos de aclimatación. Así lo señala un informe de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen).
Los grupos de mayor riesgo incluyen a niños, ancianos, personas con enfermedades crónicas (como diabetes o patologías cardiovasculares), pacientes en tratamientos específicos, personas con sobrepeso u obesidad y quienes realizan trabajos físicos intensos al aire libre.
Las causas principales están relacionadas con la incapacidad del cuerpo de refrescarse mediante la sudoración cuando la temperatura exterior es muy elevada. Si no hay hidratación adecuada, la temperatura corporal puede superar los 40 ºC, generando un colapso progresivo del organismo.
Entre los síntomas más frecuentes destacan: dolor de cabeza, mareos, pérdida de conciencia, taquicardia, sequedad de la piel, ausencia de sudor y respiración acelerada. Reconocerlos a tiempo es vital para evitar complicaciones graves.
El Ministerio de Sanidad recomienda medidas de prevención básicas: beber agua con frecuencia, evitar bebidas alcohólicas o muy azucaradas, permanecer en lugares frescos, cerrar persianas en las horas de mayor calor, usar ropa ligera y no realizar ejercicio físico al aire libre entre el mediodía y las cinco de la tarde.
También se aconseja mantener una alimentación ligera a base de frutas y verduras y protegerse con sombreros o gorras cuando se permanezca en exteriores.
La Agencia Española de Medicamentos (Aemps) advierte que algunos fármacos, como diuréticos, antiinflamatorios, antidiabéticos o neurolépticos, pueden agravar los efectos de la deshidratación o alterar la termorregulación, por lo que requieren especial precaución en situaciones de calor extremo.
Existen dos tipos de golpe de calor: el activo, provocado por ejercicio físico intenso en días calurosos y húmedos, más común en hombres jóvenes; y el pasivo, que afecta principalmente a personas mayores o con enfermedades crónicas.
El diagnóstico se realiza con base en la historia clínica y un examen físico del paciente, ya que los síntomas pueden variar de un caso a otro.
El tratamiento inmediato consiste en contactar a los servicios de urgencias y, mientras llegan, colocar a la persona afectada en un lugar fresco y oscuro, enfriar su cuerpo con duchas frías o paños húmedos, e intentar simular el efecto de la sudoración.
Según Semergen, el pronóstico depende en gran medida de la rapidez con que se reconozcan los síntomas y se reduzca la temperatura corporal. El 80 % de los casos se presentan en personas mayores de 65 años, aunque también es una de las principales causas de muerte súbita entre deportistas.
Incluso se cita que el primer caso documentado de un golpe de calor aparece en la Biblia, cuando el rey Manasés murió a causa de esta enfermedad, lo que refleja que se trata de un problema conocido desde la antigüedad.
