La influencer respondió con firmeza a quienes cuestionan la infancia de su hija y reafirmó su compromiso con una crianza basada en el amor, los valores y la independencia
SANTO DOMINGO.– La influencer y empresaria Alexandra Hatcu, conocida como Alexandra MVP, respondió tajantemente a una seguidora que cuestionó la forma en que está criando a su hija Charlotte. A través de un comentario en sus redes sociales, aseguró que su primogénita disfruta plenamente de su infancia y está siendo educada para ser una mujer fuerte y con propósito.
“Mi hija goza su niñez más que muchas. Tiene amor, educación, valores y, sobre todo, una madre que la guía y la protege. Que tenga disciplina y visión no le quita su infancia, se la enriquece. No confundas madurez con pérdida”, expresó Alexandra en defensa de Charlotte.
El comentario fue motivado por una publicación en la que Alexandra compartió varias fotografías junto a su hija, en el marco de actividades relacionadas con su tienda de ropa. En el mensaje que acompañó las imágenes, la influencer destacó que, mientras algunos critican, ella está enfocada en formar a su hija con principios y metas claras.
“Estoy criando una reina, no una conformista”, escribió la también empresaria, dejando claro que su enfoque está en empoderar a Charlotte para que no dependa de nadie y crezca con una mentalidad de autosuficiencia.
Alexandra MVP ha enfrentado múltiples críticas en el pasado por decisiones vinculadas a la crianza de su hija, como la ropa que le permite usar o su participación en eventos públicos. En esta ocasión, la controversia gira en torno al rol activo de Charlotte en la nueva etapa de su negocio, lo que algunos internautas consideran inapropiado para su edad.
Sin embargo, para Alexandra, involucrar a su hija en actividades productivas no es una carga, sino una forma de enseñarle responsabilidad, independencia y visión desde temprano. Su postura ha sido respaldada por numerosos seguidores que valoran su manera de combinar afecto, guía y disciplina.
La influencer concluyó reiterando que, más allá de las apariencias, Charlotte crece rodeada de cariño, con acceso a educación y con una madre presente que vela por su bienestar físico, emocional y moral.
