Estrés, cambios hormonales o baja autoestima pueden reducir el interés sexual. La clave está en identificar las causas y explorar herramientas, como los juguetes sexuales, para reactivar el placer
El deseo sexual puede disminuir por diversas razones: desde el uso de ciertos medicamentos hasta el estrés, problemas hormonales, baja autoestima o dolor físico. Aunque este cambio no siempre representa un problema, para muchas personas sí genera preocupación, especialmente cuando afecta la relación de pareja o la calidad de vida. Así lo explican las sexólogas Esperanza Gil y Natalia Cachafeiro, quienes destacan la importancia de entender el deseo como algo que varía con el tiempo y entre personas.
Según las expertas, no existe un nivel “normal” de deseo sexual universal, sino que lo relevante es si la persona lo vive con malestar. En esos casos, identificar las causas y los factores que perpetúan la falta de deseo es un paso esencial para trabajar en su recuperación.
El deseo no comienza en el acto sexual, sino mucho antes. Puede surgir como atracción, ganas de compartir momentos íntimos, besarse o simplemente pasar tiempo con alguien. Cuando este interés desaparece o disminuye significativamente, se habla de deseo sexual hipoactivo, que puede ser generalizado, situacional, primario o secundario.
Factores que afectan el deseo
Las causas pueden ser físicas u orgánicas, como:
- Uso de ciertos medicamentos.
- Cambios hormonales.
- Hábitos nocivos (como el consumo excesivo de alcohol).
- Dolor o enfermedades crónicas.
Y también pueden ser psicológicas:
- Altos niveles de estrés.
- Problemas familiares o laborales.
- Baja autoestima.
- Poca educación sexual o creencias erróneas sobre el sexo y el cuerpo.
Además, el paso del tiempo y la duración de la relación de pareja pueden influir en el deseo, para bien o para mal. La rutina y la falta de novedad pueden apagarlo, pero también pueden surgir nuevas formas de intimidad más profundas y satisfactorias si se cultiva la conexión.
La importancia de crear un espacio y tiempo para el deseo
Los especialistas recomiendan dejar de evadir la situación y reservar momentos para reconectar con uno mismo y con la pareja. Preguntas como ¿cómo me hace sentir esta falta de deseo? o ¿qué me gustaría recuperar? pueden ayudar a entender qué está ocurriendo y cómo comenzar el camino hacia una sexualidad más activa y placentera.
Acudir a un profesional de la sexología también puede ser de gran ayuda, especialmente si el deseo sexual hipoactivo está generando malestar emocional o problemas en la relación.
Juguetes sexuales: más que placer, una herramienta terapéutica
Lejos de ser un tabú, los juguetes sexuales pueden ser aliados importantes en el proceso de reconexión con el deseo, siempre que se utilicen desde el consentimiento y el deseo genuino de explorar, no como una obligación.
Según Gil, estos son algunos beneficios que ofrecen:
- Retomar sensaciones: ayudan a reconectar con el cuerpo tras períodos prolongados sin contacto erótico. Lubricantes, vibradores suaves y productos sensoriales pueden facilitar este paso.
- Estimular la intimidad en pareja: productos como plumas o aceites de masaje permiten recuperar la cercanía sin necesidad de enfocarse exclusivamente en los genitales.
- Ampliar el repertorio erótico: juegos de mesa sensuales, accesorios BDSM suaves o talleres de sexualidad pueden abrir nuevas puertas a la creatividad íntima.
- Potenciar sensaciones: productos como los geles efecto calor o los succionadores intensifican la excitación y el orgasmo al aumentar la sensibilidad en zonas específicas.
- Aportar lo que el cuerpo humano no puede: vibradores, succionadores y anillas peneanas ofrecen estímulos únicos que pueden acelerar y hacer más placentera la respuesta sexual.
- Fomentar fantasías: juguetes realistas, lencería sensual y literatura erótica ayudan a despertar la imaginación y aumentar el deseo.
- Divertir y relajar: muchos juguetes están diseñados con formas simpáticas o funciones inesperadas que pueden provocar risa y liberar tensiones.
- Descubrir nuevas zonas erógenas: hay dispositivos para estimular cualquier parte del cuerpo, desde los testículos hasta los pechos, o incluso productos vibrantes para la lengua.
- Conocer el propio cuerpo: herramientas como masajeadores o succionadores pueden ayudar a identificar sensaciones, descartar causas físicas de anorgasmia y mejorar el autoconocimiento sexual.
En definitiva, recuperar el deseo sexual es un proceso que requiere tiempo, escucha activa del cuerpo y apertura a nuevas experiencias. Los juguetes eróticos, usados con conciencia y curiosidad, pueden ser más que un complemento: una puerta de entrada a una sexualidad más libre, divertida y saludable.
